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Perturbaciones en los bosques Centro de Investigaciones en Ecosistemas Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), campus Morelia Irene Romero Nájera Los sistemas naturales poseen ciertas características que los hacen únicos y diferenciables entre ellos, sin embargo, cuando el ser humano los altera para su propio beneficio es difícil revertir estas perturbaciones inducidas por el hombre. En el caso de los bosques de Chiapas esta situación prevalece hasta nuestros días. Originalmente, el tipo de vegetación más común en Los Altos de Chiapas era el bosque de encino. Las necesidades humanas de construcción y comercio modificaron estos bosques, ya que la madera del pino es más apreciada que la del encino. Por ello, los bosques que encontramos actualmente son los de pino y no de encino, como ocurría en tiempos pasados. El suelo mineral es el lugar donde crecen las plantas. Para que las raíces de los árboles puedan penetrar a este suelo, se necesitan ciertas condiciones que favorezcan la presencia de los árboles y de otras plantas que crecen en los bosques. Dentro de las condiciones que se necesitan, están: 1) Que sean suelos ricos en nutrientes, 2) Que no sean demasiado compactos para que las raíces puedan penetrar en ellos y el agua pueda llegar a estas raíces y 3) Que en el suelo existan organismos que sean capaces de desintegrar la materia para que luego ésta pueda ser utilizada por las plantas.
Dependiendo del tipo de bosque, el ciclo de nutrientes puede ser más veloz y efectivo. El suelo que hay en un bosque de pino es menos rico en nutrientes porque hay pocos organismos que se encargan de descomponer la materia orgánica en el suelo, dado que el suelo es más compacto y quedan menos espacios libres para ser habitados por estos organismos. Además también hay menos humedad, que es un factor que ayuda a deshacer esta materia orgánica junto con los organismos desintegradores. Por ello, la descomposición de la materia orgánica en el bosque de pino es más lenta y difícil. Otro factor adicional es que las hojas de los pinos, llamadas "acículas", tienen una capa exterior más gruesa que las hojas del encino. Aunque las hojas del encino son más anchas, la capa externa que las cubre es más delgada que la de las hojas de pino. Es como si las hojas de pino tuvieran una cáscara adicional muy gruesa y dura. Al combinar estas explicaciones, podemos decir que, el ciclo de nutrientes en el bosque de pino es más lento y menos efectivo que en el bosque de encino. Las modificaciones que han sufrido los bosques originales de encino, reemplazados por los bosques de pino alteran las condiciones del suelo y del mantillo que se asocian con un empobrecimiento y compactación del suelo mineral. Por ello, debemos de encontrar un equilibrio entre las necesidades económicas de la gente que habita alrededor de estos bosques y la conservación de los mismos para asegurar que los procesos ecológicos que se llevan a cabo en los ecosistemas no se vean alterados de manera irreversible. | ||
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