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Del 5 al 11 de diciembre de 2005

Columna Vertebral

Luis Gabino Alzati

Mediante un albazo al más puro estilo priísta, el jueves anterior fueron aprobadas por unanimidad en la Cámara de Diputados las modificaciones a la Ley de Telecomunicaciones, y de Radio y Televisión, que favorecen principalmente a los intereses del grupo Televisa.

Cabe recordar que a lo largo del presente sexenio fueron numerosas las ocasiones que los legisladores del Congreso de la Unión dieron marcha atrás a las reformas a la Ley argumentando, entre otras cosas, que éstas deberían empatarse con las modificaciones a la Ley de Telecomunicaciones, como lo expuso Aleida Calleja, representante de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, AMARC-México, en su artículo Las comunitarias y la Ley publicado en el número 16 de Vuelta de Hoja, al señalar lo siguiente: " Los legisladores que se resisten al cambio de la ley aducen que es una propuesta que puede afectar al sector empresarial de los medios y que no contempla el inminente cambio tecnológico, por lo que habrá que empatarla con la Ley de Telecomunicaciones. Ambos argumentos dan prioridad a criterios económicos y tecnológicos, como si ellos fueran la parte central de la actividad radiodifusora, cuando en la práctica la radio y la televisión son esencialmente medios para ejercer la libertad de expresión y el derecho a la información, con lo que en la práctica están subsumiendo estos derechos humanos universales a cuestiones de fierros y centavos, lo cual no es un asunto menor y sí muy peligroso para nuestra incipiente democracia".

Finalmente, como regalo de navidad para Televisa, los diputados avalaron las reformas, como precisaron oportunamente en su nota del viernes pasado, Enrique Méndez y Roberto Garduño, reporteros de La Jornada, en la que se da cuenta del turbio mecanismo empleado por el líder de la bancada del tricolor, Emilio Chauffet, siempre Emilio Chayffet, quien, "tras una intensa negociación, dijo a sus correligionarios que el dictamen debería ser aprobado porque era una "orden" del candidato presidencial priísta, Roberto Madrazo. No obstante, Carlos Jiménez Macías, reveló que la negociación y el interés primario fue de Chuayffet con objeto de beneficiar a Televisa porque la reforma contempla que la televisoras podrán recibir concesiones del gobierno federal para instalar redes de telefonía, y de esa forma hacerle la competencia a Televisión Azteca y Telmex".

Sin el menor recato, como lo ha venido haciendo desde que fue elegido coordinador de la bancada, el operador político del ex gobernador de Tabasco asestó ­nuevamente- un duro, durísimo golpe a la nación poniendo al servicio del capital la aplanadora priísta, cuyas acciones incidirán directamente a favor de los grandes consorcios de los medios electrónicos, en este caso las televisoras -en un momento de suma relevancia política donde los favores suelen ser recompensados con verdaderas gangas en los espacios triple A de las propias cadenas-, y en contra de las estaciones de radio comunitarias, principalmente.

Según Aleida Calleja, los senadores rechazaron la propuesta que hicieron más de 60 organizaciones sociales en 2002, porque los legisladores centraron su discusión en las reformas que deberían aplicarse al medio o soporte y no en el contenido e informativo, que en última instancia, señala, sería lo esencial, como si la relevancia de un diario radicara en si éste es impreso en ofset o en papel periódico.

Además, Calleja advierte que debe revisarse la nomenclatura de los permisos de aquellas emisoras que tengan fines comunitarios, pues existen y requieren de un reconocimiento explícito en la ley. También, afirma, hay que poner atención a lo establecido en el artículo 96, en su fracción IV, que dice que se tomará como criterio el hecho de que la propuesta de programación no sea ofrecida por otros prestadores de servicio, pues limita la pluralidad de voces y enfoques; "por ejemplo, si existe el periódico El Financiero entonces no tendría porqué existir el periódico El Economista, ambos tienen como tema principal lo relacionado con la economía, pero su enfoque y postura editorial es distinta, lo mismo sucede con la radiodifusión que debe atender a la pluralidad informativa".

Así, los diputados debieran atender a las necesidades de la nación, dejando de lado los intereses partidistas y coyunturales, con los que afectan el porvenir de México.