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De muros y muralla en la era de la globalización FERNANDA NAVARRO La globalización nos fue anunciada, en sus inicios, como una nueva era orientada a un mayor acercamiento e igualdad entre los pueblos del orbe, donde las fronteras se diluirían buscando llegar a la llamada aldea global. En suma, un solo mundo, un pensamiento único, donde se celebra la Navidad, noche de paz y de amor. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió un severo pronunciamiento sobre la construcción del muro, haciendo una analogía que no podía ser más contundente, al compararla con el antiguo régimen de la Alemania nazi. Señaló que además de propiciar un posible colapso económico en los mismos Estados Unidos, al ser un país que requiere mano de obra barata, carece de todo sustento ético, político y jurídico. Por otro lado, resulta incoherente en un régimen que se dice democrático. Dentro de las mismas entrañas del monstruoso aparato político estadunidense ha habido voces que señalan que "la inmigración no se detendrá por decreto", según palabras del líder del Partido Demócrata en el Senado, Harry Reid, quien, a pesar de coincidir con el gobierno norteamericano en que es preciso detener el flujo de inmigración ilegal en sus fronteras, reconoció que hay realidades que por su dinámica propia no pueden detenerse sin atender a sus causas, una de las cuales decimos nosotros es la política económica del poderoso país vecino que provoca desempleo en México. Lo único que se logrará entonces es incrementar el número de muertos. Continúa diciendo que en la última década "aumentamos 10 veces el número de agentes de la Border Patrol en la frontera de Arizona y quintuplicamos el presupuesto para la aplicación de las leyes de inmigración, pero la probabilidad de atrapar a inmigrantes que cruzan ilegalmente la frontera cayó casi 33 por ciento; lo único que hizo fue fomentar el cruce en áreas más remotas y más difícil de atrapar, y donde es más probable que mueran". Termina diciendo que entre octubre de 2004 y septiembre de 2005 se rompió el récord de fallecidos tratando de cruzar la frontera. Pero el fenómeno es aún más complejo. Está también el problema de la repatriación, que resulta igualmente dramático. Un informe de la Secretaría de Relaciones Exteriores reveló que el gobierno de Estados Unidos realiza alrededor de 500 mil repatriaciones al año. En dicho operativo, el año 2005 es el que ha registrado el mayor número de decesos. Reacciones a nivel internacional De inmediato, dos países latinoamericanos se han pronunciado al respecto: Chile y Cuba. El primero destacó que dicha medida distanciará a Estados Unidos de los países al sur del Río Bravo y señaló un hecho evidente: que nuestro siglo está marcado por la migración, en el planeta entero. Cuba fue más enérgica todavía al asentar que la fenophobia de Washington debe ser condenada por Europa. Curiosa política la de Estados Unidos, cuyos efectos y consecuencias serán el aumento de las violaciones a los derechos humanos de los indocumentados y un mayor deterioro de la relación bilateral entre supuestos países "amigos" (pronunciado a la Bush) que la irremediable geografía nos asignó como destino, y que Fox y los panistas aceptan solícitos. Así las cosas, ¿podemos atrevernos a desearles Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo a los migrantes? |
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