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Autonomía indígena y gobernabilidad en Michoacán BERTHA DIMAS HUACUZ II y Última Parte III. Autonomía indígena y gobernabilidad comunalRespetar el concepto de municipio indígena autónomo es uno de los pendientes principales para la gobernabilidad de los pueblos y comunidades indígenas de Michoacán. Y junto con éste, entre los asuntos fundamentales pendientes de respuesta satisfactoria se incluyen además: el reconocimiento a la libre determinación y autonomía de los pueblos y comunidades; la garantía de la tenencia, uso y usufructo comunal de los recursos naturales; y la integración de nuestras poblaciones a las vertientes principales de la vida económica y social del país, en condiciones de respeto e igualdad. Debemos, en consecuencia, apoyar el reestablecimiento de estructuras organizacionales, auténticamente representativas, como sería el caso de un "consejo autónomo de representantes de bienes comunales". Estas estructuras nos hacen falta. Ayudarían a poner en práctica la autogestión colectiva de los territorios y recursos patrimoniales de nuestras comunidades y cimentar las bases de una nueva economía rural. Es por estas razones que se debe dar paso, como parte de las acciones de la Otra Campaña y de la organización independiente de las autoridades comunales, al ejercicio de autonomías regionales y comunales plurales y diversas. Estas autonomías, de hecho, son condiciones necesarias para la creación de estructuras institucionales auténticamente representativas en nuestros territorios, las cuales permitan el ejercicio de pluralismos político-administrativos para una verdadera gobernabilidad económica, social, medioambiental, y no sólo para una simbólica representación interna, ostentación protocolar de bastones de mando y procuración menor de justicia. Esta nueva gobernabilidad se fundamenta en nuestra percepción milenaria de la vida y la sociedad, en los instrumentos y maneras de ejercer nuestros recursos colectivos: propiedad comunal de tierras, territorios y patrimonio cultural; asambleas comunales y de barrio; cumplimiento de cargos y responsabilidades sociales; ejercicio extendido de relaciones sociales y familiares, entre otros. Se debe pugnar, por lo tanto, por la integración de un nuevo y consistente tercer nivel de gobierno que represente, ante las instituciones e instancias exteriores, los intereses de nuestras comunidades. Este nivel gubernamental consistiría en y estaría delimitado por: (I) la agregación territorial de zonas geográficas con población predominantemente indígena; (II) la suma organizacional de comunidades individuales (colindantes o separadas), y (III) el ejercicio de las funciones de un nuevo tipo de "municipio", regido y organizado bajo esquemas comunales de representación. Esto daría lugar al ejercicio, no sólo de facto sino también de derecho, de una jurisdicción indígena inédita en el contexto de las promesas de políticos y gobernantes (incluyendo a los candidatos en campaña por la Presidencia de la República), la cual comprendería las áreas clave para la auténtica gobernabilidad comunal: organización comunal interna, salud pública y medio ambiental, educación y servicios sociales, procuración de justicia, desarrollo económico y gestión de los bienes de todos, y comunicación y patrimonio cultural. Las acciones enlistadas, en su conjunto, serían componentes de un proceso tendiente a la reconstitución del pueblo purépecha y de los otros pueblos indígenas de Michoacán. En suma, la autonomía indígena es una condición esencial e imprescindible para poder materializar un nuevo pacto social Estado-pueblos indios, pero en condiciones de respeto, igualdad y dignidad. IV. Jimbánerani uinhápikua-razones y aspiraciones del zapatismo indígena en Michoacán Es el tiempo de la definición de nuevos rumbos para el auténtico bienestar de las comunidades urbanas, rurales e indígenas de México y Michoacán. Es la hora de construir la "o negra" de aquellas estructuras institucionales indispensables para la organización auténticamente representativa de nuestras comunidades. Es el momento de abandonar la actitud del "pliego petitorio" y de denunciar las componendas. Es tiempo de dejar de ser objeto de consulta, asistencia y atención, y de exigir ser tratados como sujetos de juicio y de derecho. Es tiempo del rechazo a las lisonjas y a los pequeños premios por nuestra obediencia, por agachar la cabeza, por hacer la reverencia... Es el momento de caminar unidos con la cabeza erguida, con firmeza, honra y decoro. La Otra Campaña es, ante todo, una manera diferente de ver y entender las cosas, máteru jásï erátsekua. Es a la vez un llamado con el tañido de nuestras propias campanas locales y regionales a la autonomía de espacio, territorio, pensamiento y acción. Es por la construcción de una comunidad de comunidades, y en defensa de los derechos territoriales, comunales y humanos de sus habitantes. Es de apoyo solidario a la biodiversidad y la diversidad cultural de los mazahua, nahua, otomí y purépecha, y de los demás pueblos indígenas de nuestro país. La Otra Campaña es para acabar con el México de los milagros, de las especulaciones y de las promesas incumplidas; para erradicar, de una vez por todas, la manipulación, la mediatización y la compra de inconformidades; es para desterrar la arrogancia de los anuncios espectaculares y las lonas publicitarias de mercadotecnia gubernamental. Todas ellas constituyen una afrenta insensible ante la pobreza de miles de familias del campo y de la ciudad, y un insulto al buen juicio de la ciudadanía. La Otra Campaña es una iniciativa de nuevas prácticas políticas sin trucos ni efectos especiales; de reflexión y debates acústicos, sonoros, en la busca de las respuestas que se merecen los reclamos de nuestros jóvenes y las quejas de la gente humilde de nuestros pueblos. La Otra Campaña es para darle forma y contenido al zapatismo indígena del siglo XXI, el de la recuperación definitiva de nuestros bosques y territorios. Es para hablar en plural y en nuestra lengua. Para el florecimiento de la sabiduría comunal y compartida. Para caminar serenamente y sin angustia por las calles y veredas de nuestros barrios y comunidades. La Otra Campaña es para que nuestros hijos se atrevan a conocer de cerca el horizonte. Para que sean ellos los autores de su propio futuro. Sin mitologías. Para construir una nueva, emancipada y justa nación. (*) De origen purépecha, la autora es médica, especialista en salud pública y comunera de Santa Fe de la Laguna. Recibió el Premio Nacional de Periodismo José Pagés Llergo 2004 y 2005. |
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