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Mensaje y bienvenida al Delegado Zero BERTHA DIMAS HUACUZ I Parte / Especial para La Jornada Michoacán Mensaje de bienvenida; antecedentes sobre la situación actual de Michoacán, y elementos para una agenda permanente de acción hacia la autonomía y la reconstrucción de los pueblos indígenas. I. Lakandonaeri uákuntanskuecha-Ecos de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona en Michoacán Si bien la "columna vertebral" de la Otra Campaña la constituyen los habitantes del "último rincón" de este país, que se llama "pueblos indios", es particularmente importante, en este año de onerosas campañas y profusas promesas, que seamos los propios indígenas quienes transmitamos las quejas, demandas y aspiraciones de "la gente humilde y sencilla de nuestras comunidades". Asimismo, es importante que se exprese la diversidad de nuestras perspectivas para continuar construyendo (efectivamente y sin componendas, desde abajo y a la izquierda) la organización de organizaciones y la comunidad de comunidades que necesitamos y todo lo que aún falta. La Otra Campaña es, ante todo, una oportunidad de reflexión y de aprendizaje recíproco con ustedes, nuestros visitantes, sobre la vastedad de carencias y pendientes de bienestar a los que se enfrentan los habitantes de las comunidades rurales e indígenas de México y Michoacán. Con esta idea hemos acompañado con gran interés el itinerario recorrido hasta la fecha, por medio de los ilustrativos reportajes de Hermann Bellinhausen en La Jornada, los cuales transmiten las diferencias y similitudes de problemas que nos afectan, incluyendo la explotación y el despojo de los recursos naturales de nuestros territorios, y las deficiencias e inconsistencias de las políticas de desarrollo indigenista que se nos imponen, invariablemente, por las entidades gubernamentales federal, estatal y municipal. Esto sucede igual tanto en otras partes de la República como aquí, en la tierra de los insurgentes originarios, Hidalgo y Morelos. Es intención que sirvan estas notas para poner en perspectiva la realidad de Michoacán, con respecto del lento, desigual y errático ritmo de su desarrollo (uno de los más bajos del país, en función de los índices sociales, económicos, educativos y de salud). Enhorabuena por su visita generosa, su recorrido solidario y su mensaje fraterno, y que se tenga el éxito esperado en la discusión de las nuevas y necesarias ideas, esperando que sean éstas las que conduzcan firmemente al razonamiento y a la organización. Deseamos, además, que se definan los pasos necesarios para el establecimiento de nuestros municipios autónomos, para la conformación de nuestros "caracoles", y que se consigan los consensos regionales hacia la creación de una nueva Constitución nacional que considere nuestros derechos fundamentales en su totalidad. Este es nuestro entendimiento de "una causa justa, noble y desinteresada". Esta es también nuestra simple y verdadera palabra. II. Iretecheri ka k'uirhípueri...-Notas sobre la situación actual, estatal y de nuestras comunidades Desde hace más de 60 años se habla en estas tierras del Lago de Pátzcuaro, de los indígenas y de sus problemas, y se escuchan las promesas de soluciones por parte de políticos, entre los que figuran gobernantes estatales y nacionales. El Primer Congreso Indigenista Interamericano se celebró en esta ciudad en 1940, y de aquí partió la creación del Instituto Indigenista Interamericano, y años más tarde la fundación del Instituto Nacional Indigenista (INI) (1948). La verdad es que al paso del tiempo y de los diferentes periodos gubernamentales y ciclos de vida de las nstituciones, las condiciones de vida de nuestra gente no han mejorado. Todo lo contrario. Nuestras comunidades subsisten ahora bajo condiciones cada vez más severas de pobreza, marginación y enfermedad, así como de creciente vulnerabilidad ante los desastres naturales y las fuerzas de la economía externa. Mientras se pronuncian discursos sobre el rescate de la cuenca del Lago de Pátzcuaro, esta zona encara una trágica degradación medioambiental y ecológica. La deforestación y el saqueo de las riquezas de nuestros bosques persisten sin freno alguno. Continúan también los conflictos entre comunidades vecinas de la Meseta Purépecha y la Cañada de los Once Pueblos, donde impera la ingobernabilidad y por disputas en la tenencia de las tierras comunales. Al mismo tiempo, ante la falta de educación y oportunidades de empleo, nuestros jóvenes hombres y mujeres tienen ahora que dejar atrás a sus familias y emigrar en busca del mínimo sustento, ya sea como peones agrícolas mal pagados en otras regiones del país o como jornaleros indocumentados que arriesgan todo por irse a trabajar "al otro lado". Cartografía de la desesperanza Es así que el "sur" del México profundo, el mezzogiorno de nuestro mapa de la pobreza y la marginación, empieza más al norte de Chiapas, Oaxaca y Guerrero, y comprende vastas zonas urbanas, rurales e indígenas por todos los rincones de la entidad. Esta condición engloba, igualmente, las nuevas regiones de refugio, que no son más que los confines inciertos de una dolorosa geografía económica de expulsión, penuria y desaliento; son las comarcas, más allá de la frontera, hasta donde peregrinan a escondidas, en la busca del pan de cada día, los asolados migrantes, indígenas y campesinos de Michoacán. Mismo pacto, indigenismo de siempre El modelo de intervención de la administración gubernamental actual sigue siendo de corte esencialmente "indigenista". Este indigenismo se fundamenta en las mismas acciones paternalistas, fragmentadas y localistas y sin recursos garantizados en lugar de orientarse a una integración y aumento de los activos sociales y económicos de las comunidades y de facilitar su reconstitución como pueblos. Los programas de incidencia sobre la pobreza de las comunidades rurales e indígenas son substancialmente los mismos, como es el caso de Progresa transformado en Oportunidades. Y es que mientras políticos, candidatos y gobernantes se siguen manifestando habitualmente, siempre de promesa, a favor de saldar la "deuda histórica" con los pueblos indígenas, en realidad se continúa fomentando la explotación sistemática e irracional de nuestros patrimonios territoriales, materiales y culturales, con base en un plan inadecuado y sin visión de desarrollo regional estatal, fundado en la comercialización turística y privada de nuestras tradiciones, además del despojo y la conversión forzada de tierras forestales para el monocultivo agrícola de exportación. Un ejemplo claro, y penoso ante nuestra pasividad, es el Día de Muertos, Animechaeri Kéjtsïtakua, ceremonia nuestra, creativa y colectiva, que está siendo apropiada irreverentemente por las agencias ecoturísticas públicas y privadas (nacionales o extranjeras) como política explícita de Estado, cuando esta manifestación es en realidad una expresión espiritual de nuestra riqueza comunal antes que "patrimonio intangible de la humanidad". Privilegios de injusticia y deslealtad Agreguemos que en Michoacán se privilegian, cada año, los contratos comerciales en el Tianguis Turístico de Acapulco (basta ver las notas periodísticas de los últimos días) y no se favorecen de manera completa e integral las acciones productivas del campo y las transacciones directas de las comunidades rurales en el contexto del necesario fortalecimiento de las economías regionales. Además, mientras se agudiza la desnutrición infantil y se acrecienta la inseguridad alimentaria, a pesar de la definitiva vocación forestal y agrícola de determinadas zonas de la entidad, se apoya y fomenta en su lugar, únicamente, la visión mágica y turística de la gastronomía regional. Igualmente, se favorecen más los compromisos empresariales y arreglos políticos cupulares, comenzando con el Pacto de Chapultepec, en vez del ejercicio y puesta en práctica de los preceptos de los Acuerdos de San Andrés. Al mismo tiempo, se aceptan los recursos, nada desinteresados, de la cooperación española para el desarrollo (comunidad valenciana), quienes aportando fondos minúsculos consiguen amplios espacios de influencia, cabildeo interno y ventajas comerciales para sus operadoras turísticas y otras empresas, en una nueva fase de conquista y colonialismo extranjero. Este asunto debería ser fiscalizado por el Legislativo local de manera clara, pública y verificable. Finalmente, este gobierno privilegia el desarrollo de los grandes centros comerciales (el asunto de Walt Mart no se ha descartado), a la vez que el despojo de tierras para la expansión sistemática de huertas de aguacate, la construcción de campos ecuestres y de golf. Pero, ¿no era de esperarse que se apoyaran, en su lugar, los campos de cultivo de la pequeña agricultura social y familiar, y que se expandieran los recursos requeridos en los diversos campos de batalla contra la marginación y la pobreza? En lugar de resolver las necesidades más urgentes de salud y acceso al agua limpia y la sanidad medioambiental de las comunidades indígenas purépechas de "Todos los Santos", se facilita la construcción de infraestructura en beneficio de la expansión inmobiliaria urbana del conglomerado denominado Tres Marías. La contrarreforma indígena en Michoacán La propuesta de reforma constitucional en materia de derechos y cultura indígenas, promovida por el Ejecutivo estatal y presentada por el grupo parlamentario del Partido de la Revolución Democrática (PRD) ante la Legislatura anterior (fines de 2004, principios de 2005), se trataba de una copia fiel y sumisa en espíritu, forma y contenido de la contrarreformada Constitución General de la República. Era, por lo tanto, igual de intrascendente, pues en ningún lado se enfocaba a los temas cruciales para nuestra libre determinación y autonomía, para así garantizar el carácter colectivo, del acceso y de tenencia, de las tierras y territorios comunales. Más aún, estaba desconectada, al igual que sus promotores, de la realidad estatal y nacional. Carecía, por todos los ángulos, de visión de Estado, a la vez que de sentido común y visión comunal; pero sin empacho se nos quiso imponer al último momento, argumentando, con base en la narración amañada de la fábula del Zorro y el pato, "que si no se aprovechaba la oportunidad, nos íbamos a quedar sin nada". Sin embargo, la Casa de Gobierno y el Palacio Legislativo insisten todavía en presentar una nueva propuesta de contrarreforma constitucional para Michoacán en esta materia. Nada han aprendido. Y aunque parezca anecdótico, el Legislativo estatal pretende instaurar el "Día de la Dignidad de los Pueblos" (?), y rendirle un homenaje a Tanganxoan II, como si con ello se resolvieran nuestros problemas. Es aquí que cabe mencionar el asunto no menos importante de nuestros hermanos pescadores de la isla de Janitzio, dos de los cuales continúan en su condición de perseguidos por la justicia después de muchos años, por una supuesta violación de la veda de pesca en el Lago de Pátzcuaro. Queda, por lo tanto, como pendiente urgente, la suspensión de sus órdenes de aprehensión. Esto es un claro ejemplo de la imperiosa necesidad de consolidación de la gobernabilidad comunal para la gestión directa de los recursos naturales. |
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