■ Ganador de 60 torneos profesionales, el deportista revolucionó el estilo de juego del tenis
Andre Agassi podría retirarse hoy en el Abierto de Estados Unidos
■ Su palmarés incluye 8 títulos en la serie Grand Slam; se encuentra en la élite del tenis mundial
■ Concluirá su carrera profesional de 21 años con su participación en el torneo estadunidense
ERLAND DIETER SCHMIDT LOPEZ
Lejano quedó aquel año de 1992, cuando un joven rebelde, de 22 años de edad, consiguió su primer título de Grand Slam, nada menos que en la catedral del tenis: Wimbledon, así comenzaba Andre Agassi a reafirmar su leyenda, con una carrera profesional que duró 21 años y concluirá en estos días, cuando finalice su participación en el Abierto de Estados Unidos (que se celebra en Nueva York) y se retire, a los 35 años de edad, el rubio de Las Vegas.
Algo de numeralia
Fue ganador de 60 torneos profesionales en los que acumuló ganancias de más de 31 millones de dólares, únicamente por concepto de premios. Su palmarés incluye ocho títulos en los cuatro eventos de la serie conocida como Grand Slam: uno en Wimbledon (1992), dos en el Abierto de Estados Unidos (1994 y 1999), uno en Roland Garros (1999) y cuatro en Australia (1995, 2000, 2001 y 2003), lo que lo convirtió en el quinto jugador en la historia en ganar por lo menos una vez en cada uno de esos torneos grandes, disputados en superficies diferentes, lo que constituye una muestra de su adaptabilidad, logro que no han conseguido jugadores como Pete Sampras, Bjorn Borg, Jimmy Connors, Ivan Lendl o John Mc Enroe.
Fue número uno del mundo de abril a noviembre de 1995 y de septiembre de 1999 a septiembre de 2000. En 16 temporadas finalizó el año entre los primeros 10 del ranking, récord que comparte con Connors.
Algo de historia
Andreas Kirk Agassi nació el 29 de abril de 1970, es hijo de Mike Agassi, boxeador y campeón olímpico iraní que emigró a Estados Unidos y se estableció en Las Vegas como instructor de tenis, con la esperanza de tener hijos campeones en ese deporte. Desde que Andre aprendió a caminar, su padre le colocó una raqueta en su mano con cinta adhesiva y colgó una pelota de tenis sobre su cuna para que aprendiera a mirarla y golpearla. Su padre continuó su preparación hasta que Andre cumplió los 13 años y lo envió a la academia del legendario entrenador Nick Bolletieri, en Brandenton Florida, pero no se sujetó por mucho tiempo a los rigores de la academia.
La revolución estética
Desde 1986, en el inicio de su trayectoria, Agassi dejó claro que no iba a ser uno más del montón y causó controversia al mostrar su rebeldía (producto de sus 16 años de edad) en su indumentaria, marcando el inicio de una moda que transformaría al tenis, tradicionalmente conocido como el deporte blanco, en el que de manera tímida los deportistas usaban algunas franjas de colores.
El joven comenzó a vestir en torneos con colores chillantes, incluidos shorts de mezclilla y paliacate; o cual pirata rockero, todo de negro, tenis, calcetas, shorts, playera y muñequeras; esto, aunado a que llevaba suelta su larga cabellera rubia y un arete en la oreja, por lo que comenzó a atraer la atención de muchos niños que después practicarían este deporte.
Además, de 1988 a 1990 Agassi decidió no participar en Wimbledon, donde rige el más estricto orden inglés en cuanto al protocolo y la vestimenta, aunque se especulaba que en realidad su decisión respondía a que su juego de base no le favorecía en el césped, donde es casi obligado acercarse a la red en la mayoría de los puntos. Esta cuestión se desvaneció cuando en 1991 jugó (vestido de blanco, por supuesto) y llegó a la ronda de cuartos de final, mientras que al año siguiente se coronó campeón al vencer en cinco sets a Goran Ivanisevic (quien se pudo adjudicar esta justa hasta el año 2001, cerca de su retiro).
La revolución técnica
Independientemente de sus marcas, Agassi marcó un antes y un después con su estilo de juego, basado en desplazamientos sobre la línea de base, independientemente de la profundidad a la que jugara su oponente, es decir, nunca retrocedía, y cuando era requerido tenía absoluto control de los golpes de sobrepique (también conocido como botipronto).
Existe unanimidad en los críticos del tenis en que Agassi fue el jugador con mejor devolución de servicio en la historia del deporte blanco y todo buen aficionado recordará que se situaba un metro y medio delante de la línea de base, sin importar si el rival efectuara servicios de más de 200 kilómetros por hora, porque con su corto swing le permitía regresar la pelota a donde se lo propusiera.
Cabe señalar que su tiro de derecha, parado completamente de frente a la pelota (en contraste a como anteriormente se hacía, de perfil, de costado), marcó otro rumbo a seguir y ha sido adoptado por innumerables jugadores de la generación actual del tenis.
Otras innovaciones iniciadas por el kid de Las Vegas fueron el uso de antivibradores para absorber el impacto de la pelota en la raqueta; además, comenzó con la ejecución de un golpe de alto riesgo, la volea de derecha con swing, tiro muy espectacular que para su correcta utilización el jugador debe tener toda una sincronía y confianza en sí mismo.
Agassi también ha sido conocido como “el castigador”, pues basado en su buena condición física apostaba por mover a sus rivales de lado a lado de la cancha, como un péndulo, descolocándolo en un primer tiro a media velocidad y bien colocado para definir en el siguiente hacia el otro extremo de la cancha con un tiro más potente; además, su estilo se caracterizó por acortar el tiempo entre cada punto a jugar, lo que quitaba oportunidad de recuperación a sus oponentes y acentuaba su desgaste.
El desequilibrio
Pero no todo podía ser color de rosa, el joven tuvo una etapa en que perdió el enfoque de su tenis, dando prioridad a otros aspectos sociales, y ya a inicios de la década de los 90 se le vio en algunas ocasiones con la actriz Barbra Streisand, antes de contraer nupcias en 1997 con Brooke Shields, la estrella que vivía de su fama, creada cuando era una precoz adolescente y para ese entonces tenía pretensiones de ser actriz. Para promoverse, acudía a los partidos de Agassi y trataba de dramatizar en la tribuna lo que ocurría en la cancha, sin tomar en cuenta si distraía a su pareja.
El desorden emocional de Agassi se reflejó en su físico, aumentó algunos kilos, de dice que porque comía hamburguesas y papas fritas a más no poder. En 1997 terminó en el lugar 147 del ranking de la ATP, estuvo envuelto en demandas contra periódicos por publicar chismes en torno a su matrimonio y no ganó ningún título de importancia; al poco tiempo comenzó los trámites de su divorcio.
El rescate
Sería su amigo, compatriota y recién retirado tenista profesional Brad Gilbert, quien rescataría a Agassi de los abismos del escalafón mundial, comenzó una rehabilitación física y mental, enseñándole a mostrar más respeto por sí mismo y a la afición. Estableció su nuevo look con la cabeza rapada y debió disputar torneos de segunda categoría para hacer méritos, así pudo terminar la temporada 1998 en el sexto lugar, uno de los más espectaculares regresos en la historia.
Además, se debe mencionar la labor de su preparador físico, Gil Reyes, quien durante la mayor parte de su carrera ha logrado que aún con el paso del tiempo el ahora veterano Agassi rinda en la cancha como un joven lleno de energía y no se note el desgaste natural que exige este deporte de alto rendimiento.
En 2001 Agassi se casó con Steffi Graf, jugadora que marcó una época en la década de los 90 y quien le renovó los bríos al ya entonces jugador con la calva reluciente, como se le ve en la actualidad, para seguir a tono en la cancha ganando torneos y lo motivó a alargar lo más posible su carrera para que su hijo Jaden Gil (nacido en octubre de 2001) lo pudiera recordar dominando la escena tenística.
Labor social
Desde hace tiempo, Andre Agassi ha estado ligado a asociaciones de asistencia social, de hecho una lleva su nombre y ayuda a jóvenes de Las Vegas; aunado a que ha financiado centros de atención médica enfocada a niños desprotegidos o discapacitados. Ha organizado conciertos de beneficio con grandes estrellas musicales, así como encuentros de exhibición; en conjunto, se calcula que se han recaudado más de 50 millones de dólares para estos fines.
Además, fundó un club con instalaciones deportivas y educativas al que asisten gratuitamente más de 2 mil jóvenes cada año, en una labor que busca alejar de la drogadicción a la juventud. Además, al no haber finalizado su educación formal, muchos de los esfuerzos de Agassi han sido por la creación de escuelas públicas.
En la Copa Davis
En el torneo de naciones, conocido como Copa Davis, Andre Agassi respondió al llamado de representar a Estados Unidos en el grupo mundial. En las memorias queda aquel equipo de antología, que incluía a Pete Sampras, Jim Courier y Michael Chang, organizados bajo las órdenes del legendario John McEnroe, conjunto que consiguió alzarse con la ensaladera de plata en tres ocasiones, en los años de 1990, 1992 y 1995. En estos torneos tiene una marca personal de 30 partidos ganados y seis perdidos en 21 series disputadas.
Algo que podría recriminársele a Agassi es no haber participado en más torneos de dobles, tal como se estilaba en épocas anteriores, cuando se consideraba que un jugador completo debía dominar ambas modalidades. Su único título lo consiguió en 1993, junto a Petr Korda, en el torneo de Cincinnati.
Por todo esto, se extrañará en las canchas el estilo de juego y el carisma con los que Andre Agassi originó una renovación técnica y que el público se sintiera atraído a disfrutar de sus partidos y, en consecuencia, motivados para la práctica del tenis.
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