Reivindica ICE la música de protesta en el FIMC
La presentación del Internacional Contemporary Ensamble (ICE), uno de los más esperados dentro del Festival Internacional de Música Contemporánea de Michoacán, la noche de ayer en el Teatro Ocampo de Morelia, provocó un vuelco completo dentro de la rutina contemplativa del arte por el arte y que llegó a atrapar al movimiento musical michoacano en los últimos meses, al incorporar a la queja social y política como base de su discurso musical.
La tercera presentación masiva dentro del festival musical michoacano, y la segunda en Morelia después de la presentación de la pianista Cristina Valdez en el Centro Regional de las Artes de Zamora, se vio marcada por la asistencia de un público predominantemente joven que mostró un interés mucho mayor al esperado, lo que en sí mismo ratificó las declaraciones del rector del Conservatorio de las Rosas, Germán Romero Pacheco, sobre la profusa participación juvenil dentro de los nuevos lenguajes musicales practicados en México. Así, la obra de Jason Eckardt, 16 for alto flute, violin, viola and cello, del 2003, manifiesta en su inicio una violenta parodia transformada en un balbuceo ininteligible surgido de la flauta, al tiempo en que los instrumentos de cuerdas acompañantes sirven como base para un tímido sonido percusivo en la madera que se transforma, con el correr del tiempo, en una ovación hueca.
De esa manera, la obra se transporta no desde el inicio de una historia, sino desde la fabricación de conceptos a través de la exactitud colectiva entre los ejecutantes, sin ordenamiento perceptible pero unidos por el concurrir de sucesos en el tiempo que dan vida a esa parodia.
Una nota ilustrativa al pie del programa, como una explicación surgida del propio compositor sobre su obra, indica que 16 for alto flute… “se refiere a las 16 palabras que debieron ser extraídas del discurso dado por George Bush a la Unión en enero del 2003, que decía ‘El gobierno británico ha aprehendido a Saldam Hussein, había visto cantidades significantes de Uranio… (sic)’”.
Y el propio compositor añade que su obra es un reflejo de él mismo: “como artista, molesto y avergonzado por las acciones de mi país, mi respuesta más profunda es expresada en mi trabajo y mi fe en la habilidad del arte para contribuir –si no a transformar- a concientizar a la sociedad”. Ante eso, el trabajo del ICE se convierte en un ejercicio plástico mas que musical por la recreación de un paisaje y un momento histórico, todo ante la perspectiva de un disidente que buscó en la sonoridad del arte su propia manera de expresar su descontento.
El mismo caso se pondría sobre el escenario con la obra de George Crumb, Black angels for electric string quartet, un conjunto de reminiscencias del pasado frente a un realidad cambiante.
La obra está inspirada, y tal vez sea la única que aborda ese tema, sobre la guerra entre Vietnam del norte y Vietnam del sur entre 1958 y 1975 y en donde los Estados Unidos apoyaron al sector sureño hasta 1973.
Los recursos de Crumb para su propuesta se refieren a la mezcla de trozos tonales incluso polifónicos sobre las cuerdas, alternados con la avasalladora intención de recrear el caos a través de gritos, cantos, suspiros y ocasionales intervenciones del gong junto a copas de cristal frotadas con arco.
Por último, el trabajo de Luigi Nono, A floresta é jovem e cheja de vida, con una dotación que incluye trabajo vocal en vivo, hojas metálicas y voces grabadas en ocho canales, contrasta algunos discursos de Fidel Castro (Cuba), Pedro Duno (Venezuela), Gabriel (Angola) “y otros textos anónimos del resto del mundo sobre la guerra y la opresión” para fabricar una protesta efectiva. Por lo anterior, los jóvenes asistentes a la presentación del FIMCM la noche del lunes tuvieron como método comunicativo la confrontación mental antes que la contemplación histórica que proporciona una obra musical, ante un lenguaje que según el compositor argentino de visita en Morelia, Alejandro Viñao, exige la comprensión necesaria hacia lo que intenta transmitir, y que requiere del desciframiento sobre las líneas que rigen ese sistema de comunicación.