La Sala Niños Cantores albergó durante casi una hora al grupo irlandés
Ritmos reconocibles y anarquía sonora visual del ensamble Bliss en el Conservatorio
Alumnos del centro de estudios contribuyeron con algunas entradas de instrumentos acústicos
Entre lo caótico de la anarquía sonora y visual, y una suerte de remanso con que responde instintivamente la mente bajo la recurrencia de patrones rítmicos reconocibles, el ensamble experimental de origen irlandés The Belfast Legion for Improvised Sights and Sounds (BLISS por sus siglas en inglés), cumplió su presentación en el Conservatorio de las Rosas ante uno de los mayores llenos para la Sala Niños Cantores en lo que va del año.
La agrupación conformada por estudiantes y maestros del Centro de Investigación para las Artes Sonoras de la Universidad de la Reina, en Belfast, presentó su propuesta musical de punta en el mayor centro de estudios musicales de Michoacán, después de que algunos de los músicos con nuevas tecnologías adscritos a la agrupación encabezarán distintas ponencias teóricas sobre la utilización de computadoras, programas y dispositivos electrónicos para producir sonidos y sus mezclas para conformar un arte que aún se considera joven.
El programa de casi una hora de duración, desarrollado sin cortes la noche del jueves anterior, preponderó la improvisación dentro de su línea de trabajo, aunque respetando algunas entradas de instrumentos acústicos como el saxofón, la flauta transversal y las percusiones, que constituyeron la participación de alumnos del conservatorio moreliano en el trabajo desarrollado por la universidad irlandesa.
El programa de mano da cuenta del contenido y objetivos del conjunto armado con computadoras tipo lap top: “Se trata de un ensamble musical enfocado a la improvisación que hace uso de computadoras portátiles a manera de instrumentos (musicales). El ensamble está formado tanto por alumnos del doctorado de Artes Sonoras de las Universidad, así como por maestros de dicha institución. BLISS incorpora una gran variedad de estilos, modelos de interacción y tecnologías en sus presentaciones y se destaca por tener una gran flexibilidad en sus formatos (…) Esperen el caos sonoro habitual de estos adictos al código, transfiguración y metamorfosis sonora”.
Sobre esa advertencia, los responsables de manejar cuatro computadoras portátiles abrieron el escenario con el sonido parecido a la estática en un receptor de radio, algo que a fuerza de utilizarse se convierte en herramienta clásica dentro de la música experimental, para integrar después una imagen en video manipulada en tiempo real y conectada a los sonidos producidos en el ordenador principal, mientras los instrumentos acústicos se integraban a la misma oferta a manera de improvisación calculada en diálogos.
Los puntos de referencia para el espectador fueron entonces los periodos alternados de agitación y calma, entre contrapuntos fabricados con sonidos informes y los que tienen alturas distinguibles, antes de recurrir a lo que pudiera ser un solo de computadora mientras el público centraba la atención en el movimiento de la figura en el video, y en ocasiones, en la extraña postura de instrumentistas que ahora clavan la mirada en la pantalla, mientras que antes eso estaba reservada a la partitura sobre el atril.