¿Punto final a antigua irracionalidad? - La Jornada Michoacán
Usted está aquí: viernes 27 de junio de 2008 Opinión ¿Punto final a antigua irracionalidad?

DANIEL MÁRQUEZ MELGOZA

¿Punto final a antigua irracionalidad?

Leí en la edición del miércoles de este diario, en nota de Antonio Aguilera, que el gobernador Leonel Godoy se reuniría ese día con los diputados federales de todos los partidos políticos para plantearles las necesidades de los 113 municipios, “con la finalidad de que tomen en cuenta presupuestariamente las necesidades más urgentes de los michoacanos”. Por otra parte, el reportero mencionó que en reunión con el director de Banobras, “el gobernador señaló que su administración prácticamente ya cuenta con el banco de proyectos para la entidad y así poder acceder a créditos Banobras…”

Esa lectura me sustrajo de las ganas que tenía de hacer referencia ahora al tema petrolero, a partir de que, simultáneamente, esta semana están teniendo lugar dos foros sobre la reforma petrolera: el del Senado, que se inició el 13 de mayo y el que la UNAM, que abrió del lunes 23 al viernes 27 de junio, en dos espacios universitarios, que están arrojando una valiosísima información, abrumadora por su amplitud y por ello hasta de difícil digestión en el corto tiempo, que pondrá en serios problemas sobre todo a aquellos legisladores cuya voluntad ha sido y es decididamente privatizadora, más que por argumentos por cuestiones ideológicas y de partido.

Así, pues, regreso al tema inicial con el afán de no dejar pasar la oportunidad de hacer unas reflexiones sobre un caso paradigmático de irracionalidad política, que pudiera hacerse regresar al terreno de la lógica más elemental a condición de que haya quedado integrado al banco de proyectos del gobierno estatal, que menciona el gobernador Leonel Godoy Rangel.

En el aprovechamiento de las ventajas comparativas puede estar la clave del desarrollo mayor de un pueblo sobre otro u otros que no las tengan o que teniéndolas no las sepan aprovechar por diversas razones. En este espacio sólo me voy a referir a una ventaja comparativa, entre muchas que suelen tener algunos pueblos o ciudades, cuyo alto nivel de desarrollo puede ser indicativo de que sus habitantes las han sabido aprovechar.

Ser vecino de una ciudad desarrollada y próspera es una ventaja comparativa muy importante frente a pueblos que se encuentran alejados de dicha concentración urbana y que por ello pierden oportunidades de interacción económica, social, política y cultural, que podrían serles de mucha utilidad para su propio desarrollo.

No aprovechar una o más ventajas comparativas puede parecer un acto irracional, fuera de toda lógica, dejando en precaria situación intelectual al sujeto colectivo, ciudad o pueblo, pues no tendría razones para justificar la renuncia a una ventaja que puede ser garantía de más y mejor desarrollo.

Creo que ya urge ir al grano. Pero antes que nada pido comprensión por tener que ejemplificar con un lugar que no pocas veces ha sido santo de mi devoción en estas páginas, pero es el caso que sirve de maravilla para reflexionar sobre la irracionalidad que con alguna frecuencia se llega a instalar en la vida económica y social de pueblos y regiones de nuestra entidad.

Uruapan es una ciudad dinámica y pujante, convertida en la segunda en importancia a nivel del estado de Michoacán, sólo después de Morelia, la capital. El municipio de Parácuaro es vecino del de Uruapan; de los límites entre ambos hasta la ciudad de Uruapan sólo hay 25 kilómetros, y 26 hasta la cabecera municipal de Parácuaro. En los años 50 del siglo pasado se deshabilitó esta carretera de Apatzingán-Parácuaro-Uruapan, al ponerse en servicio la carretera Apatzingán-Nueva Italia-Lombardía-Uruapan. En teoría, el hecho de la apertura de una nueva vía carretera no debiera haber significado que se abandonara a su suerte la vieja e histórica brecha de sólo 76 kilómetros, pero en los hechos sí se abandonó, como si hubiera habido una voluntad política de que así fuera.

Con ello, el norte del municipio de Parácuaro quedó convertido en un tapón para el desarrollo del municipio en general; quedó cancelada la oportunidad de seguir teniendo una comunicación directa con la segunda ciudad más importante de Michoacán, con uno de los polos de desarrollo más dinámicos del estado. Pongo más al desnudo la irracionalidad que desde esos años se vive en el municipio de Parácuaro: la comunidad Las Ordeñitas dista de Uruapan sólo 35 kilómetros, pero sus habitantes al verse obligados a hacer el viaje por la carretera Apatzingán-Nueva Italia-Lombardía-Uruapan, recorren con sus productos 115 kilómetros.

No se vaya a creer que los paracuarenses han estado conformes con esa situación de aislamiento del norte de su municipio; en diversas épocas han intentado revertirla. En los tiempos más recientes, 1991, sus gestiones llegaron hasta el nivel en que la delegación Michoacán de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) elaboró un presupuesto aproximado de la obra, que calculó en un poco más de 34 mil 400 millones de pesos, de esos años, de una extensión de 65 kilómetros. Pero no pasó nada. En 1996 se volvieron a mover las aguas a todos los niveles: federal, estatal y municipales (porque se incluyeron Uruapan y Apatzingán), también sin éxito.

A principios del 2008 se retomaron las gestiones con el gobierno federal, muy a propósito de la creación del Fondo Nacional de Infraestructura, que incluye un amplio programa carretero; se hizo lo mismo con el gobierno estatal entrante, tanto en su etapa de gobierno electo, como en la que ya estaba en funciones y realizaba talleres regionales de consulta para el plan estatal de desarrollo.

Por todo ello se quiere suponer que el proyecto carretero más soñado del municipio de Parácuaro, ya forma parte del banco de proyectos que está en manos del ciudadano gobernador Leonel Godoy Rangel, y por tanto en camino de hacer olvidar esa fatal irracionalidad que ha impedido el desarrollo integral de dicho municipio.

Si aún no formara parte de ese banco de proyectos, todavía se está a tiempo de enmendar la omisión, si no en el presupuesto del año que corre, por lo menos que en este 2008 se presupueste para el 2009, pues no hay razones de peso para que se siga posponiendo la realización de una obra que detonaría el desarrollo de una región del municipio de Parácuaro, importante por su gente laboriosa y por sus valiosos recursos naturales.

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.