Reinterpreta Artemio Rodríguez en grabado monumental El triunfo de la muerte, de Brueghel
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El creador también presenta 80 ilustraciones en miniatura mediante las cuales vuelve a Tacámbaro por el sendero de la poesía de José Rubén Romero
La concepción americana de la muerte conjugada con la visión europea de lo fúnebre se revelan en la reinterpretación monumental que Artemio Rodríguez hace de la obra de Pieter Brueghel, El triunfo de la muerte, que a través del lenguaje gráfico y las formas de nuestro tiempo adquiere un aliento contemporáneo en el grabado mural que el artista inaugurará el próximo sábado en la galería La Paloma, de Tacámbaro, exposición en la que también presentará un serie de 80 ilustraciones en miniatura basadas en haikus de José Rubén Romero.
Un grabado monumental y 80 ilustraciones para poemas de José Rubén Romero se intitula esta muestra que es la primera individual que el grabador de Tacámbaro tiene en Michoacán y en la que nos deja ver su talla de creador, yendo de la explosión de la obra monumental al intimismo de la ilustración, dejando así una cosa clara: Artemio es la llama incesante de un espíritu creativo que todo lo abraza.
En la obra de Artemio Rodríguez se siente el pulso del grabado popular, la escuela mexicana de pintura, las formas del bestiario indígena y también la impronta de las escuelas europeas. Todo ello converge en el grabado mural que durante 2007 realizó en una residencia artística en el Hui Press de Hawai, taller en el que ya han trabajado reconocidos creadores de la gráfica estadunidense.
“Después de estar un par de días sin poder hacer nada se me ocurrió hacer algo con Pieter Brueghel; encontré una imagen que ya había visto en Madrid, El triunfo de la muerte, una pintura muy dramática y muy fuerte que se prestaba para hacer grabado monumental. Pensé desde el inicio en usar la composición de la pieza original, pero modernizarla con elementos de la vida de hoy”, compartió con La Jornada Michoacán Artemio Rodríguez.
Además de los aspectos técnicos y las cualidades propias de la obra de Brueghel, le interesó al artista gráfico la percepción que se tenía de la muerte en la Europa del siglo XV, donde a la sombra de las guerras y las pestes la muerte era ya una presencia cotidiana bastante distinta a la convivencia con los muertos que en nuestro continente se da en el ámbito de lo cosmogónico y lo festivo, pero al fin de cuentas presencia sobre la que comenta Artemio Rodríguez: “En general en el mundo, pero particularmente en Estados Unidos, cuando se habla de muertos o calaveras inmediatamente se piensa en una tradición mexicana; entonces, con esta pieza yo quería desmentir un poco ese mito y hablar de que en la cultura occidental, en particular la cultura de hacer imágenes de la muerte, ha existido desde hace mucho tiempo. En esta pieza que es del siglo XV, europea totalmente, se aprecia el Día de Muertos con los esqueletos vivos haciendo de las suyas”.
Artemio Rodríguez reinterpreta la obra de Pieter Brueghel mediante la técnica de grabado en triplay y logra una pieza de dimensiones aproximadas a los tres por cuatro metros. En Hawai se hizo un tiraje de 10 obras, cinco de las cuales ya han sido adquiridas por importantes museos en Nueva York, Los Angeles y Hawai.
“Lo curioso es que aquí en Michoacán no se ha visto el mural y creo que sería interesante que estuviera en una colección. Estuvimos hablando con Lázaro Cárdenas Batel porque le había interesado, pero después ya no. Sería interesante que alguien aquí en el estado, alguna institución, comprara el grabado para que fuera parte de acervo del estado porque es una pieza que ya tiene la certificación de que la han comprado museos de altura en otros lugares”.
En la segunda vertiente de la exposición que se inaugura la tarde del próximo sábado en La Paloma se podrán apreciar 80 ilustraciones en miniatura mediante las cuales Artemio Rodríguez vuelve a Tacámbaro por el sendero de la poesía de José Rubén Romero.
“La serie ilustra un libro que en las obras completas de José Rubén Romero está hasta el final, entonces casi nadie llega hasta allá porque es un troncote de libro. Es un libro que se llama Tacámbaro y que escribió más o menos en los 20; son haikus o algo parecido porque no lo son estrictamente. Son 72 pequeñas escenas de la cotidianeidad de Tacámbaro en ese tiempo, muchas de las cuales se conservan hasta ahora”, comentó Artemio Rodríguez.
Este proyecto surge por iniciativa del impresor Juan Pascoe que desde hace varios años analizaba la posibilidad de hacer algo con la obra de Rubén Romero, entonces decidió hacerlo con el libro Tacámbaro, que fue quizás sin proponérselo, una significativa recepción para Artemio Rodríguez que acababa de regresar de Los Angeles con la intención de establecer residencia en su tierra natal. Inmediatamente comenzó a echar raíces el grabador.
Los poemas de Rubén Romero son en total 72, pero Artemio Rodríguez entrega una serie de 80 obras que miden 10 por 10 centímetros aproximadamente y sobre las cuales comentó: “los poemas te obligan como artistas a imbuirte en la obra, encontrar un lenguaje y un modo de hacer las cosas que a lo mejor no tenías antes porque tienes que respetar la voz del escritor y pensar en el impresor; entonces, es un ejercicio padre para cualquier artista el ilustrar. El libro saldrá en una edición de 200 y un porcentaje importante será donado para el Centro de Ecología y Artes El Huerto, que es el proyecto que estamos trabajando en Tacámbaro”.
La miopía cultural parece ser ya un problema de salud pública, y por ello las autoridades culturales de nuestro estado no alcanzaron a vislumbrar la trascendencia de una obra como ésta, por lo que no otorgaron financiamiento para su producción; por fortuna, Juan Pascoe y Artemio Rodríguez encontraron en Oaxaca quién pagara la edición que el grabador valora por las razones siguientes: “es muy bello por cuestiones como que tenemos a un autor que es muy auténtico, tenemos al mejor impresor de México que es Juan Pascoe y tenemos a un servidor que es un grabador que ha estado haciendo cosas en varios lados y ha logrado algo”. El libro se presentará antes en Oaxaca que en Michoacán.
Así las cosas, Artemio Rodríguez presentará el próximo sábado su obra reciente; en tanto, su trabajo de más de 14 años sigue en espera de la posibilidad de exponer en un recinto de mayores dimensiones que tenga la capacidad de albergar una merecida exposición retrospectiva.