Concluyó Great Voices of Gospel las actividades del FIC en Michoacán - La Jornada Michoacán
Usted está aquí: jueves 23 de octubre de 2008 Cultura Concluyó Great Voices of Gospel las actividades del FIC en Michoacán

Retoman canciones de artistas populares para alabanzas

Concluyó Great Voices of Gospel las actividades del FIC en Michoacán

ERICK ALBA

The Jensen Five, una de las presentaciones en la extensión del Festival Internacional Cervantino
The Jensen Five, una de las presentaciones en la extensión del Festival Internacional Cervantino Foto: GUSTAVO AGUADO

El público de la capital michoacana no mostró muchas reticencias para convertir al Teatro José María Morelos en un escenario alterno del canto ritual afroamericano contemporáneo, cuando en alabanzas religiosas insufladas por el aplauso rítmico que caracteriza a la música negra en occidente y su alegre desparpajo corporal, Michoacán se despidió del Festival Internacional Cervantino (FIC) en su edición de 2008.

Aunque sin tumultos evidentes, el escenario más grande de Morelia alcanzó su capacidad máxima al recibir a una audiencia poco flemática la noche del martes anterior, para atestiguar el trabajo de las 14 gargantas neoyorkinas que integran el ensamble Great Voices of Gospel, dirigido por Gregory Hopkins, que se acompañó sólo por un bajo eléctrico, batería y piano, aunque prescindió de ellos en buena parte del programa.

Con el mensaje evangélico como bandera de su interpretación, los representantes de Harlem dieron mayor sentido a la rítmica, a la voz potente de cada integrante que además de ser corista es también solista, para mostrar la fortaleza de sus capacidades que no brotaron a través del estudio académico del canto, sino de la práctica continua en su propio recinto sacro, que es otro de los referentes del gospel como concepto contemporáneo.

El Great Voices of Gospel es en sí una suerte de concentrado vocal tomado del Inspirational Ensemble, fundado en 1982 hasta subidividirse en ocho coros distintos al servicio de la Convent Avenue Baptist Church, en Harlem, y que toma como repertorio para sus propios fines religiosos temas transformados de Steve Wonder, Elvis Presley y otros iconos de la música popular del siglo XX.

En algunas de sus entrevistas en México, Gregory Hopkins señaló la inclusión de música sacra tradicional y obras de autores como Duke Ellington a manera de mezcla estilística, lo que en sus conciertos dio como resultado el ensamblaje de un rompecabezas cultural en que el disfrute de los propios vocalistas y ejecutantes es evidente, a juzgar por la legendaria facilidad con que el ritmo se apodera de sus cuerpos.

En concordancia, el público michoacano se asumió como elemento conductor de esa misma energía escénica, tronando las palmas a la menor indicación y aún desarrollando su propia danza con el cuerpo en los asientos, al tiempo de ofrecer con mayor facilidad su propio aplauso a las mujeres solistas que encuadran en la estampa hollywoodense de la mujer negra en edad madura: cuerpo voluminoso, andar pausado y mirada dulzona que acompaña a la voz potente y de rango sonoro amplio, como un punto final a las presentaciones del FIC en esta entidad durante 2008.

 
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