La revolución es cultural o reproducirá la dominación, base de la pedagogía liberadora - La Jornada Michoacán
Usted está aquí: viernes 5 de diciembre de 2008 Política La revolución es cultural o reproducirá la dominación, base de la pedagogía liberadora

Buscan sentar bases para la creación del centro de investigación e innovación pedagógica de AL

La revolución es cultural o reproducirá la dominación, base de la pedagogía liberadora

CARLOS F. MARQUEZ

El planteamiento de que la “revolución es cultural o reproducirá la dominación”, es lo que Carlos Lanz Rodríguez, asesor del ministro de Educación de Venezuela, exalta como principio de la revolución bolivariana, que encuentra una plataforma prioritaria en la pedagogía liberadora, modelo educativo que el gobierno de Hugo Chávez pretende implementar y que contempla una amplia reforma que abarca desde la reestructuración curricular hasta el fin del sindicalismo tradicional. Ese paradigma en construcción ha sido el centro en el que gravita el debate de la Expedición Pedagógica Michoacán, que ha reunido a pedagogos venezolanos, colombianos, argentinos y mexicanos.

El también coordinador del programa Todas las Manos a la Siembra puntualizó que los objetivos de la Expedición Pedagógica Michoacán, que desde el pasado lunes se desarrolla en la entidad, son: fortalecer el movimiento pedagógico latinoamericano que se dirige a la consecución de la pedagogía liberadora; impulsar mecanismos de desarrollo organizativo como una red latinoamericana de educadores y sentar las bases para la creación del centro de investigación e innovación pedagógica de América Latina, propuesta que forma parte de una carta de intención signada en Venezuela.

Lanz Rodríguez, considerado uno de los ideólogos de la reforma educativa venezolana, señaló que el impulso de los cambios en la educación va dirigido a la implementación de un tipo de educación acorde con la nueva sociedad y el nuevo ciudadano, es decir, con elementos ideológico-culturales muy específicos.

El planteamiento esencial de esta cruzada reformista ha sido cuestionado por algunos sectores de la sociedad en razón de la supuesta politización de la educación y un pretendido adoctrinamiento a favor del régimen chavista; no obstante, Carlos Lanz revira dichos señalamientos al sentenciar que “hemos sincerado el hecho de que la educación tiene una implicación política e ideológica, y hemos denunciado la hipocresía e impostura de quienes dicen que no, que la educación es neutral y que no se mete con política. Nosotros lo que hemos hecho es revisar las implicaciones políticas e ideológicas que están en el hecho educativo y las relaciones de poder que están en el aula o la escuela. Una pedagogía liberadora tiene que sincerarse en eso y plantearse políticas, planes y programas alternativos en función de la emancipación del ser humano y una sociedad más justa”.

Pedagogía liberadora

El pedagogo advierte que este modelo educativo no es parte de la inercia de las modas, sino el resultado de un movimiento pedagógico que durante 30 años buscó cambiar el sistema educativo al margen del poder y que hoy comienza a palparse como una realidad tras insertarse en el proyecto de nación de Hugo Chávez.

La trasformación curricular es uno de los cometidos esenciales para fraguar el modelo de la pedagogía liberadora y al respecto Carlos Lanz detalló: “No puede ser que política, social y económicamente se esté cambiando mientras que estructuralmente la educación está anquilosada o desfasada. ¿Cómo hacer para que la educación incluso vaya a la vanguardia y vaya generando los referentes culturales y políticos, ideológicos o sociales, que permitan la transformación hacia una nueva ciudadanía y una nueva cultura política? Nosotros hemos considerado que el currículo debe tener pertinencia social, ser flexible, abierto, contextualizado y globalizado, es decir, tiene que estar legitimado por los actores educativos y la sociedad”.

Esa reforma curricular no es concebida en Venezuela como una imposición vertical desde las cúpulas del poder político, sino que debe ser orquestada por los propios docentes, lo cual representa un reto mayor al desembocar en el cuestionamiento que hace Carlos Lanz: ¿cuál es el perfil docente que debe tener un educador ante las necesidades de reforma curricular? La respuesta no viene de la reflexión inmediata, sino de un proceso que obliga a la propia renovación curricular en los centros que ofrecen capacitación docente de manera permanente, es decir, cambiar la formación educativa desde el cambio en los propios formadores.

Otra asignatura obligada en la construcción de la pedagogía liberadora es la renovación de la estructura burocrática desde las cúpulas gubernamentales hasta el aula, pero sin duda el reto mayor que reserva este modelo pedagógico, al menos desde la perspectiva de México, es el de la reforma sindical. “Es un tema polémico que nosotros abordamos con toda franqueza en el sentido de que el Estado, la revolución bolivariana y la República que está en construcción tienen que dignificar la profesión docente. Las condiciones de vida y trabajo del docente tienen que ser vistas como la mejor remuneración alcanzable por algún servidor público, lo cual implica que de alguna manera hay que satisfacer una cantidad de necesidades del docente que tienen que ver desde sus condiciones de trabajo hasta la remuneración de carácter social en aspectos como vivienda, transporte y salud”, refirió Lanz Rodríguez.

Los cambios en el pulso de la vida sindical, según refiere el asesor del Ministerio del Poder Popular para la Educación, no serán provocados desde la estructura gremial, sino que son el resultado natural que se espera de la revolución bolivariana: “si el Estado asume la satisfacción de las necesidades, elimina una parte de la conflictividad sindical, entonces empieza a darse un fenómeno que no elimina al sindicato, sino que empuja a nuevas formas de organización sindical que ya no solamente se concentran en las reivindicaciones económicas, sino que se asumen como un componente del proceso pedagógico”.

“La vida práctica sindical en un proceso revolucionario como el venezolano no tiene base, no tiene razones en la lucha social porque hemos asumido el compromiso del bienestar del trabajador y en este caso del maestro, y luego hemos incorporado elementos ideológicos y culturales del nuevo tipo de gestión, en este caso hacia lo pedagógico, hacia lo educativo”, añadió.

La revolución es cultural

Carlos Lanz es autor del ensayo La revolución es cultural o reproduce la dominación, en el cual vierte planteamientos que podrían aportar luces a la explicación teórica de la revolución bolivariana que ha erigido un proyecto de nación desde la base social, por tanto, desde la cultura: “Una visión de cultura más integral define que aquí hay juegos de valores, que aquí están en juego concepciones de la vida, fe y acervo religioso también; están en discusión prácticas materiales en la organización de lo cotidiano y en el fondo hay una estética en construcción. La revolución, al final, es una revolución cultural porque hay un cambio de valores que necesitan de la educación como plataforma y la educación tiene que estar vinculada a la alegría, al juego, al trabajo, a la naturaleza y a la vida, vínculos que tienen implicaciones estéticas. Si la revolución no provoca transformaciones en el ámbito de lo cultural puede tener éxito económico, un parcial éxito político y hasta social, pero al final se revierte como proceso, de ahí la primacía que tiene el combate cultural en este proceso”.

 
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