La Videoteca María Rojo cumplió la mayoría de edad - La Jornada Michoacán
Usted está aquí: martes 16 de diciembre de 2008 Cultura La Videoteca María Rojo cumplió la mayoría de edad

La Videoteca María Rojo cumplió la mayoría de edad

ERICK ALBA

Cartel de la videoteca para el catálogo del VI Festival de Cine de Morelia elaborado por Sergio Ambriz Zárate
Cartel de la videoteca para el catálogo del VI Festival de Cine de Morelia elaborado por Sergio Ambriz Zárate Foto: ALAN ORTEGA

“A las bibliotecas se les debería blindar como a un área natural protegida”, dijo el principal promotor de la Videoteca María Rojo, Juan Francisco Prieto Huesca, al calibrar las repercusiones benéficas y negativas que se obtuvieron al dejar el recinto que por casi 18 años ocupó el centro de acopio y proyecciones cinematográficas en la Biblioteca Pública Central Francisco J. Múgica, en Morelia, luego de que los desacuerdos entre el gremio magisterial terminaran por impedir el acceso al centro de consulta literaria.

Aunque el promotor espera regresar al lugar asignado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA) y la Red Nacional de Bibliotecas el 12 de diciembre 1990, después de concluir el conflicto entre educadores que terminó por cerrar ese edificio este año, pues depende de la Secretaría de Educación en el Estado (SEE), Prieto Huesca definió un panorama sobre el proyecto de difusión cinematográfica que nació como un incentivo para atraer a visitantes a las bibliotecas públicas del país, aunque con el tiempo se transformó el proyecto por la demanda de cinéfilos y al detectarse que las películas también son parte del proceso educativo en las aulas:

“Cuando estaba la fiebre del video, por los años 80, el CNCA tuvo a bien armar paquetes de películas para ofrecerlas a distintas bibliotecas de la república como un incentivo para que la gente acuda. Se pensó que era un espacio muy útil para la propia biblioteca y se empezó a organizar ciclos de cine, pero en la medida en que el usuario llega y demanda algunas películas que no estaban dentro del paquete, uno ve la necesidad de ir enriqueciendo el acervo”, por lo que la oferta creció de 308 cintas iniciales hasta las 3 mil 800 que contiene hoy.

Sin embargo, el esfuerzo iniciado por vías institucionales y enriquecido con gestiones personales, aún parece estar lejos de ser tomado en cuenta por el sector gubernamental como una herramienta de desarrollo, pues el entrevistado afirmó que “no sé si la autoridad en su turno aquilate la importancia de una biblioteca. Se empezó a considerar que la gente acudía no sólo para ver buen cine, sino con la inquietud de ver material auxiliar para las clases o para comprender mejor una situación histórico, o política, y se empezó a convertir en un sistema auxiliar muy importante”.

Con ese aporte utilitario, el centro de proyecciones se convirtió en un centro de acopio, cuando rescató parte del acervo que desechaban los cineclubes tras el descenso de la fiebre del video “y ponerlo al servicio de la gente; después también llegaron carteles de cine y también se ha ido resguardando, me parece que el cartel es un documento muy importante. La idea era que la videoteca se fuera transformando desde un centro de proyecciones para el usuario de la biblioteca, hasta una videoteca que resguardara material, tanto en cintas como en cartelería, documentos, libros, revistas sobre cine y que sirviera como un soporte real a la inquietud de los usuarios”.

Sin embargo, la convulsa vida institucional en Michoacán atrajo un conflicto magisterial que antes respetó a las bibliotecas públicas, aunque no en esta ocasión, cuando cerró a la biblioteca Francisco J. Múgica y la Videoteca María Rojo, pues los empleados de ambos centros figuran en la nómina de la SEE, por lo que el servicio debió suspenderse.

“La biblioteca, en primer lugar, es un lugar público; en segundo, es un centro de cultura privilegiado, y también se les señaló (a los educadores en paro) que ese espacio abierto a todos les sirve, pero un espacio cerrado no les sirve ni a ellos mismos”

Prieto Huesca encontró entonces un espacio disponible en Fábrica de Imágenes, el edificio de difusión de artes visuales situado frente a la Biblioteca Pública Central, dependiente de la Universidad Michoacana, cuando su directora, Isela Mora, aprobó la proyección de cintas sin restricciones.

“Eso es positivo, porque nos permite ver lo importante que es que dos o más espacios nos unamos en un fin común, y el público que asistía a la videoteca ahora asiste ahí más otro público que acude a ese espacio y se encuentra con la posibilidad del cine. El resultado es positivo por la unión de fuerzas y hay mayor asistencia”.

Prieto argumentó entonces: “yo pienso que en la medida en que la sociedad en general apele al espíritu de solidaridad, pero también que en los grupos de cultura haya más apoyo, los proyectos van a salir adelante”.

También anunció que las actividades de la Videoteca María Rojo se reanudará en la segunda semana de enero, cuando se planea la instalación de nuevos ciclos temáticos además de extender entonces el servicio hacia la biblioteca sede, una vez que se reabra, mientras se mantienen las actividades en Fábrica de Imágenes.

 
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