La mitad de los jóvenes, en los niveles más bajos de rendimiento escolar, revela la SEP
México, en último lugar en índices de lectura de los países de la OCDE
En el país sólo hay una librería por cada 71 mil habitantes, indica estudio de la dependencia
De acuerdo con un diagnóstico realizado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) sobre los índices de lectura durante el último año, la población mexicana figura en el último lugar en competencias lectoras de las 30 naciones que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y es que el 50 por ciento de los jóvenes de 15 años se ubicó en los niveles cero y uno, los más bajos del rendimiento escolar en las habilidades científicas, matemáticas y de lectura, por lo que el país cayó 12 puntos en lectura y ciencias, y sólo aumentó 19 en matemáticas.
En su Programa de Fomento para el Libro y la Lectura intitulado, México lee más y mejor, la SEP incluye un diagnóstico en el que arroja interesantes datos sobre los factores que influyen en el fomento a la lectura, tales como la educación pública, las librerías y la red de bibliotecas. Este estudio es el punto de partida para la definición de estrategias que contribuyan a reducir el rezago de lectura que aqueja a nuestro país.
La alfabetización es observada como el paso inicial en el fomento a la lectura, pues según datos de la dependencia federal: “En nuestro país, el 12 por ciento de la población entre 6 y 14 años no sabe leer ni escribir; 7 de cada 100 hombres y 10 de cada 100 mujeres de 15 años y más, no leen ni escriben, y los estados en donde se concentra mayor porcentaje de población alfabeta mayor de 15 años son: el Distrito Federal (97.09 por ciento), Nuevo León (96.68 por ciento), Baja California (96.47 por ciento), Coahuila (96.13 por ciento) y Baja California Sur (95.79 por ciento). Aquellos con menores porcentajes de población alfabeta mayor de 15 años son Chiapas (77.06 por ciento), Guerrero (78.43 por ciento), Oaxaca (78.51 por ciento), Hidalgo (85.08 por ciento) y Veracruz (85.13 por ciento)”.
En lo que concierne al ámbito educativo como generador de lectores, el diagnóstico revela datos favorables en cuanto a la recuperación de las lenguas indígenas, pues afirma que se han incrementado los niños hablantes de lengua indígena escolarizados, en 1990: 70 de cada 100, y en 2000: 83 de cada 100.
“Sin embargo, no podemos asegurar que los altos porcentajes de población escolarizada, sea necesariamente lectora”, advierte el documento en razón de que predominan las lecturas para acreditar las materias escolares muy por encima de la lectura de textos de libre elección y es que los niveles más altos de lectura se dan entre los jóvenes de 18 a 22 años, con 69.7 por ciento; y de 12 a 17 años, con 66.6 por ciento 7. Es decir, el ejercicio de la lectura está mayormente vinculado con la actividad escolar, puesto que la lectura en el hogar y en el seno de las familias obedece a una tendencia de 3.5 libros leídos por los padres durante los últimos doce meses, mientras que el 41.1 por ciento de los encuestados no leyó ningún libro en el último año.
En ese estrecho vínculo de la educación y la lectura las bibliotecas han sido un espacio fundamental, pues se estima que el 70 por ciento de las consultas en bibliotecas publicas corresponde a estudiantes, principalmente de secundaria, para la elaboración de sus trabajos escolares. Sin embargo, esto revela a la dependencia que la sociedad no escolar no está siendo atendida efectivamente, pues actualmente existen 7 mil 211 bibliotecas públicas distribuidas en los 31 estados y el Distrito Federal, lo que significa un aproximado de 14 mil 748 habitantes por biblioteca.
Para el sector no escolarizado de la población mexicana, el Conaculta ha tratado de ofrecer alternativas de aproximación al libro y la lectura mediante la creación de salas de lectura, de las cuales se han abierto en el país, desde 1985, aproximadamente 6 mil con 100 títulos cada una, de las cuales actualmente funcionan sólo el 50 por ciento.
Las librerías, donde se concentran los intereses de lectura por libre elección, son vistas por la SEP como el “eslabón más débil de la cadena del libro” debido a su reducido número, pues en México hay una librería por cada 71 mil habitantes, mientras que en otros países como España y Argentina corresponden 10 mil y 19 mil habitantes por librería, respectivamente.
Las ferias del libro, de las cuales existen 450 a nivel nacional, se han impulsado con la firme intención de hacer una promoción mucho más dinámica del libro y al mismo tiempo apoyar a la distribución y difusión de libros que es un problema que cotidianamente tienen que sortear una buena parte de las editoriales. El diagnóstico registra la existencia de 203 editoriales para un total de 103 millones 263 mil 388 mexicanos, lo que significa 508 mil 687 habitantes por editorial.
Por lo anterior se afirma en el diagnóstico del Programa de Fomento para el Libro y la Lectura: “Es imperioso lograr el acceso equitativo a los libros, fortalecer la cadena del libro, reforzar la producción editorial mexicana, ampliar la circulación del libro y multiplicar librerías”.
Además del apoyo al sector editorial, el Programa de Fomento para el Libro y la Lectura contempla la implementación de estrategias para el fomento a la lectura en nuevos medios como Internet que cada vez tiene mayor penetración, no obstante que según cifras del INEGI, sólo el 9 por ciento de las familias mexicanas tiene acceso a Internet y 18.4 por ciento de los hogares posee una computadora.
Aunque las cifras no son muy halagadoras respecto al uso del Internet, este medio de comunicación, consulta y almacenamiento de datos va ganando terreno en la cotidianeidad, así lo revela el diagnostico en el que se afirma que entre el 2004 y el 2006 la cifra de hogares con computadora aumentó 0.4 por ciento (del 18 al 18.4 por ciento) y uno de cada cinco hogares mexicanos cuenta por lo menos con una computadora, a lo que habría que sumar otros espacios de acceso a la web como cibercafes o bibliotecas La mayor penetración de Internet se da entre personas de 12 a 19 años de edad, seguida por los de 20 a 24, luego los de 25 a 34 años y finalmente, los de 55 años y mayores.