Tacámbaro une el talento gráfico de Artemio Rodríguez y Juan Pascoe - La Jornada Michoacán
Usted está aquí: domingo 5 de julio de 2009 Cultura Tacámbaro une el talento gráfico de Artemio Rodríguez y Juan Pascoe

Tacámbaro une el talento gráfico de Artemio Rodríguez y Juan Pascoe

CARLOS F. MARQUEZ (Enviado
)

El editor Juan Pascoe y el artista gráfico Artemio Rodríguez foto:
El editor Juan Pascoe y el artista gráfico Artemio Rodríguez foto: Foto: LA JORNADA MICHOACAN

PATZCUARO, 4 DE JULIO.- Del poemario titulado por José Rubén Romero sencillamente como Tacámbaro existen sólo tres ediciones en México: dos de ellas son de la primera mitad del siglo XX y otra más reciente ha tenido poca circulación, es así que la edición artesanal de ese poemario realizada por el impresor Juan Pascoe e ilustrada por Artemio Rodríguez, constituye una importante recuperación con la que los habitantes del “balcón de la Tierra Caliente” podrán reconocerse en el espejo de la poesía.

Esta edición se presentó el viernes en el Antiguo Colegio Jesuita de Pátzcuaro a la par de la exposición con los grabados realizados por Artemio Rodríguez, exposición que además permitió leer los haikus con los que Rubén Romero sintetiza el ánimo popular de la provincia michoacana a principios del siglo XX, aunque Juan Pascoe señala que en la actualidad sigue habiendo en Tacámbaro muchos personajes para estos poemas.

La presentación del libro devino recuento sobre dos trayectorias que se desarrollan paralelas y que convergen por virtud de la creación artística: Juan Pascoe y Artemio Rodríguez que han hecho del arte gráfico un motivo de encuentro entre ellos y su pueblo.

Juan Pascoe compartió algo de los orígenes de su Taller Martín Pescador, refugio en el que se atrincheró después de concluir su carrera como músico con el grupo de son jarocho Mono Blanco, con el que conoció el fervor vivo de la gente que se diluye más allá del escenario para dejar a los artistas en soledad, frente a la revelación de que la popularidad ganada en el escenario es una ilusión.

El impresor compartió que durante un tiempo se dedicó a buscar una maquina que sólo era conocida por grabados antiguos. Cuando Juan Pascoe enseñaba ese grabado a los impresores preguntando dónde podía encontrar la máquina, éstos reían o señalaban que sólo se encontraba en algún museo de Moscú. Por fin esa máquina ideal fue encontrada en Toluca, se trataba de una prensa de 1835 con la que Juan Pascoe ha realizado todos sus trabajos editoriales y por supuesto, el libro Tacámbaro.

Esa prensa antigua es el corazón del Taller Martín Pescador, desde el cual Juan Pascoe ha dado nueva vida a obras clásicas como las Fábulas de Esopo en náhuatl que también fueron ilustradas por Artemio Rodríguez, y que marcó el inicio de una colaboración que alcanza altos vuelos.

Juan Pascoe comentó que las Fábulas de Esopo fueron recuperadas de un manuscrito del siglo XVI que llegó a México con la intención de que se reprodujera en serie y se distribuyera popularmente, sin embargo, ese libro nunca se editó puesto que los evangelizadores debieron pensar que los indígenas no tenían derecho a leer, por lo que el impresor manifestó: “No hubo la plenitud de la lectura que hubiera ayudado mucho a la cultura novohispana. Yo tuve la oportunidad de hacer el libro de Esopo que alguien debió hacer en el siglo XVI y que con los grabados de Artemio se convirtieron en fábulas mexicanas”.

Artemio Rodríguez comentó que el libro con las Fabulas de Esopo fue presentado a Miguel León Portilla para considerar su reproducción en tirajes más amplios, sin embargo, éste “lo mandó al calabozo” al considerar que no podrían publicarse en náhuatl dichas Fábulas antes de que se publicaran los cantares mexicanos.

Respecto al vínculo que Juan Pascoe estableció con la obra de Rubén Romero, el impresor compartió que se dio a raíz de que un doctor alemán avecindado en Tacámbaro le heredó su biblioteca y entre los diversos títulos se encontraban las obras completas de José Rubén donde se incluía el poemario Tacámbaro: “Leí los poemas e inmediatamente pensé en Artemio para ilustrarlos”.

Artemio Rodríguez se sinceró al compartir que la poesía de Rubén Romero le parecía cursi, sin embargo, con Tacámbaro descubrió “muchas cosas más allá de la superficialidad”.

Efectivamente, Artemio Rodríguez en su obra gráfica que ilustra el libro evidencia una profunda identificación con los haikus del poeta, traduce con precisión las escenas costumbristas que no están exentas de humor y jocosidad en versos como: “buscando huevos de gallina/ por los rincones del granero/hallé los senos de mi prima”, aunque también traduce a imagen el sentir campesino que Rubén Romero expresa en el poema La siembra: “Un diluvio de oro inunda el llano: tiembla una vida nueva en cada grano”.

Juan Pascoe señaló que este libro forma parte de un proyecto mayor que piensa desarrollar: la biblioteca de temas tacambarenses, con el cual piensa recuperar algunos escritos que han quedado un tanto olvidados sobre la vida de este pueblo. Por lo pronto, en Tacámbaro observamos una conjunción afortunada de talentos entre Juan Pascoe y Artemio Rodríguez que esperamos siga dando frutos a futuro.

 
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