Ofrecen una visión mucho más espontánea y real de la época en que se realizaron
Buscan el reconocimiento del grafito como patrimonio histórico
Serán presentados dos libros durante el Congreso Internacional de Grafitos Históricos en Morelia
“Los grafitos, al no estar realizados con una finalidad de pervivencia y ser, generalmente anónimos, ofrecen una visión mucho más espontánea y real de la época en la que se realizaron. Una manera fácil de explicar esta diferencia sería la de pedir a una persona que escribiese dos autobiografías: una para publicarse y ser vendida en las librerías y otra para ser guardada como diario y nunca ser publicada. Literariamente, la primera sería mucho más hermosa y cuidada que la segunda. Pero de cara a reconstruir la vida del personaje, la segunda tendría mucho más valor por carecer de cualquier elemento de autocensura o corrección social”, apunta el investigador Pablo Oscáriz en el prólogo del libro Grafitos coloniales, del arqueólogo Igor Cerda, que será presentado en el Congreso Internacional de Grafitos Históricos en Morelia.
El evento, primero en su tipo en el continente, fue convocado por el Departamento de Patrimonio de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y la Universidad Rey Juan Carlos, de España, con la finalidad de ampliar la investigación y conocimiento sobre estas manifestaciones pictográficas que dan cuenta de una realidad cotidiana que no se encuentra en los libros, archivos ni ha sido objeto de interés de historiadores, arqueólogos, arquitectos, restauradores y otros especialistas en la materia, señalaron en entrevista el arqueólogo Igor Cerda Farías y el arquitecto Héctor Álvarez.
“Buscamos que se estudie y reconozca al grafito como un fenómeno histórico, artístico y con valor patrimonial; es decir, no son meros rayones sobre un muro que deben ser aplanados y desaparecidos con una restauración, por eso insistimos en que son elementos que forman parte integral de un inmueble”, señala Héctor Álvarez.
A este respecto, Cerda Farías comenta: “nuestro interés es que se abra la discusión en torno a la relevancia de los grafitos, no llegar a un punto de acuerdo, sino debatir y ampliar su estudio. Asimismo, nos planteamos darle voz al grafiti, ya que estamos defendiendo a los grafitos históricos, pues ahora reflexionemos también sobre las manifestaciones actuales. Grafiti y grafitos son palabras parecidas, sí, y sin embargo tienen un trasfondo completamente distinto puesto que pertenecen a dos fenómenos culturales separados en tiempo y cultura, en concepción, ejecución y locación”.
Pero, ante la interrogante de por qué estudiar y preservar los grafitos, devastados en muchos espacios como el Ex Convento Agustino de Cuitzeo, Cerda Farías expresa: “el pasado está vivo en nosotros, en nuestros referentes culturales, pero sobre todo, vive porque escribimos y pensamos sobre él”.
“Hasta antes de la invención de la imprenta –y acaso después– el mundo de las imágenes era la forma más práctica y adecuada para conocer, explicar y creer; eran el puente entre el hombre y el mundo. Por medio de las imágenes se conocían las historias de la religión, los emblemas que identificaban a la autoridad, las jerarquías entre individuos, poblaciones o corporaciones; eran necesarias para que los hombres, en su mayoría iletrados, pudieran “leer” sobre política, religión, ciencia, costumbres, entre otras. La creación de imágenes era por tanto, también una necesidad que debía escapar los ámbitos oficiales de manifestación exterior, se debían crear lenguajes populares que permitieran la libre difusión de ideas, conocimientos y experiencias para ser representados en aquellos espacios públicos o parcialmente privados en donde, por un lado, existiera la certeza de que tendrían uno o más destinatarios y por el otro, el mensaje podría perdurar gracias a la solidez del material sustentante”.
Las actividades del Congreso Internacional de Grafitos se llevarán a cabo del 23 al 25 de septiembre en la Pinacoteca del Templo de San Agustín de Morelia; el día 24, en el Ex Convento de Tzintzuntzan y septiembre 25 en el Teatro Universitario José Rubén Romero, frente al templo de Las Rosas. Este último día en punto de las 13:20 horas se celebrará la presentación de los libros Los grafitos de la iglesia del monasterio de la Oliva, de Pablo Oscáriz, y Grafitos coloniales. Imágenes sacras y seculares del ex convento de San Juan Bautista de Tiripetío, de Igor Cerda, que saldrá a la venta en los próximos días.