Han pasado casi cuatro años del plagio; la “amistad” con Felipe Calderón, sin frutos Martín Equihua, corresponsal Uruapan, 15 de mayo.- Cuando el presidente
Han pasado casi cuatro años del plagio; la “amistad” con Felipe Calderón, sin frutos
Martín Equihua, corresponsal
Uruapan, 15 de mayo.- Cuando el presidente Felipe Calderón fue requerido no probó su amistad con la ex secretaria del Ayuntamiento de este municipio, Maribel Martínez Martínez, levantada en cumplimiento de su trabajo. “Luego dijo que era su amiga, pero cuando le pedimos apoyo para localizarla no hizo nada”, asegura el ex alcalde Antonio González Rodríguez. En tanto, la familia de la ex funcionaria lamenta que a casi cuatro años del plagio no se tengan resultados.
Hoy, en su visita al Congreso local, el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias de la ONU podrá recoger los imprecisos datos de michoacanos que, como Martínez, Ramón Ángeles Zalpa o Fernando Arias Negrete, fueron sustraídos de sus vidas cotidianas. Según la Comisión Especial creada por el propio órgano legislativo para este tema, durante los pasados cuatro años se registraron más de 200 desapariciones, en tanto que las comisiones Nacional y Estatal de Derechos Humanos y organismos civiles, ofrecen cifras distintas.
Martínez fue levantada en el Centro de Uruapan la tarde de un domingo ante decenas de personas que paseaban por la plaza pública, por un grupo vestido de negro, encapuchado y con armas de alto poder. Ocurrió a la salida del templo de La Inmaculada, en el sitio donde después se colocó una estrella metálica en alusión a su clave usada en códigos de seguridad. El mismo nombre se le dio a un pequeño mercado de la calle Constitución, porque al final de cuentas, de haber sido por su trabajo institucional, la parte más crítica fue la reubicación del comercio, como reconoce el ex presidente municipal. Martínez, además, padecía asma crónica.
Al ex edil aún le quita el sueño que la familia de la funcionaria hubiera declarado en su contra, ubicándolo como el principal sospechoso del plagio, al grado de haber sido preso en el marco del evento conocido como el michoacanazo.
“Me lastimó que la familia de Maribel me viera como el principal sospechoso y me retirara la palabra”, dice González Rodríguez, quien se animó a dejar atrás el silencio. “Me traicionaron, dijeron que no hice lo suficiente”, según se enteró cuando, encarcelado, pudo consultar el expediente en su contra. La familia habría sospechado incluso de la legitimidad de sus oraciones conjuntas, como de la entrega de presentes que hizo con su esposa en los días posteriores a la tragedia.
El Ejecutivo federal, en su primer diálogo con el Movimiento por la Paz, con Justicia y Dignidad, en junio de 2011, dijo para probar que las decenas de miles de muertos y desaparecidos no eran sólo un número: “me duele Maribel, mi amiga, la secretaria del Cabildo de Uruapan, a quien se llevaron hace dos años, probablemente por complicidad de sus propios compañeros y que no ha aparecido”.
En voz de Ana Lucía Martínez, hermana de la víctima, no corresponde a su familia, sino a las autoridades probar si en el círculo de “amigos” hubo complicidades, aunque ratifica: “hay gente que tuvo y tiene conocimiento y no habla por miedo o indiferencia”. Hasta hoy no les han dado informe oficial de la Subprocuraduría Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), instancia que debería informar públicamente, debido a la trascendencia del personaje que ejercía funciones de gobierno. Y mucho menos han tenido contacto con el presidente Felipe Calderón o con enlaces suyos que acrediten el interés por la suerte de su amiga, víctima de la violencia que se desató desde el inicio mismo de su mandato.
“Fue una declaración injusta”, dijo González Rodríguez, pues en su momento, cuando la amistad pudo haberse confirmado con acciones, “siempre hubo otras prioridades… después todos se cobijaron con su amistad y hasta con el amor familiar que le tenían, y yo fui el único que presentó una denuncia por su desaparición” horas después del levantón del 24 de agosto de 2008. “Ella fue para mí como Mouriño para Calderón”, compara.
Por esos días que el presidente subrayó su presunta amistad con Maribel Martínez, en diversos medios se dio a conocer la versión de un presunto lugarteniente de Jesús Méndez El Chango, presunto líder del grupo delictivo La Familia Michoacana, quien habría dicho, palabras más o menos, que el líder criminal había ordenado a su operador Hilario López El Gato, levantar a “una abogada de Uruapan que después metieron a un molino de rastrojo para dársela de alimento a los cerdos, pero ya como carne molida”. Oficialmente nadie ha confirmado una relación de esta declaración y la ex secretaria del Ayuntamiento.
A su familia le parece obvio que no hay resultados de la investigación, pero no obstante, como dice Ana Lucía Martínez, “reiteramos nuestra confianza en las autoridades”.
Desde la primera aparición pública de los familiares, un par de meses después del secuestro, por voz de José Antonio Martínez, se deslindó el escenario: “las razones del rapto hay que buscarlas en su trabajo y no en su familia”, al tiempo que subrayaron la impunidad con que operaban los grupos criminales en el país.
En alguna ocasión se informó de cuatro personas detenidas en relación con este rapto, y hasta la fecha se mantiene la recompensa de 5 millones que ofrece la PGR para quien brinde información precisa de su paradero. Éste, como otros casos, progresivamente se desvanece del interés público.