Enrique Bautista Villegas A poco más de un mes de que se celebren en el país las elecciones presidenciales del próximo primero de julio,
Enrique Bautista Villegas
A poco más de un mes de que se celebren en el país las elecciones presidenciales del próximo primero de julio, el interés de la ciudadanía en el desarrollo de los procesos electorales ha crecido de manera paulatina. Sin duda el ingrediente que ha detonado este fenómeno es la emergente participación organizada de los jóvenes universitarios en los procesos de evaluación de las campañas mediante formas de manifestación colectiva: organización de foros universitarios con los candidatos, sondeos de opinión entre las comunidades estudiantiles y académicas, concentraciones y movilizaciones en plazas y espacios públicos, encuestas e intercambio de información a través de las redes sociales, medio que ha resultado ser tal vez el canal más eficiente de organización y convocatoria usado por ellos para dar debatir y dar a conocer sus posiciones colectivas.
El evento que detonó el movimiento de expresión y protesta en rápido crecimiento fue el reclamo de los jóvenes estudiantes de la Universidad Iberoamericana ante la visita del candidato del la coalición PRI-PVEM a ese centro de estudios apenas el pasado 12 de mayo. El mismo se generó a partir de recordar que el partido que postula al candidato presidencial mantuvo el poder absoluto en el país durante 71 años, de los vicios de corrupción que se atribuyen a muchos de los gobernantes que emanaron de sus filas y de quienes actualmente rodean a Peña Nieto, del franco temor a volver a padecer sus designios desde el gobierno, y de la torpe y ofensiva estrategia de los jerarcas del PRI y de algunos medios nacionales para desvirtuar la inconformidad estudiantil ante la presencia del candidato presidencial priísta en ese centro de estudios.
Como tema inherente al rechazo a la candidatura del ex gobernador del estado de México surgieron también las manifestaciones de repudio a su clara alianza con el monopolio en medios de comunicación electrónica, constituido por Televisa, Televisión Azteca y la mayor parte de las cadenas radiodifusoras del país. Visión que ha venido generalizándose entre los propios universitarios y la opinión pública que ha seguido el desarrollo de este fresco movimiento de indignación ciudadana.
Durante la concentración celebrada el pasado 26 de mayo en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, en la capital del país, representantes estudiantiles de universidades públicas y privadas, la mayoría de ellas agrupadas en la coordinación interuniversitaria, señalaron: “no queremos que llegue el PRI para gobernar México, eso lo tenemos muy claro, pero tampoco queremos hacerle la chamba a ningún partido: PRD, PAN o Panal. Creemos en el voto informado y en la participación ciudadana a través del sufragio”.
Además, decenas de jóvenes hicieron propuestas para fortalecer el movimiento. Entre ellas, generar una red para comunicar a familiares y amigos en el interior del país que hay un movimiento estudiantil que demanda democratización de los medios de comunicación, transparencia informativa y emitir un voto crítico e informado.
Los jóvenes de “Más de 131” también dejaron claro su rechazo al manifiesto presentado por Peña Nieto para una Presidencia democrática, pues refleja, aseguraron, el poco conocimiento que el candidato y su partido tienen de la Constitución, ya que el que propongan derechos ya garantizados en la Carta Magna, muestra cinismo y falta de respeto a un trabajo que no se han dado a la tarea de cumplir.
Resultan también sintomáticos de este movimiento los resultados de los sondeos y encuestas de opinión entre los jóvenes universitarios, como lo señala Genaro Villamil en su artículo La revuelta demoscópica de los jóvenes universitarios: disminuyen las preferencias a Peña Nieto (http://homozapping.com.mx): “el periódico Reforma reveló que entre marzo y abril de este año Peña Nieto tuvo una caída de nueve puntos en las preferencias electorales entre estudiantes de nivel superior: pasó de 39 a 30 por ciento del apoyo, mientras que el candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, subió de 19 a 35 por ciento, colocándose en primer lugar. La candidata presidencial del partido gobernante, Josefina Vázquez Mota, también tuvo una disminución importante: bajó de 41 a 32 por ciento, perdiendo el primer lugar que tenía en ese segmento de la población.
“Es decir, sin tomar en cuenta los recientes acontecimientos en las universidades privadas como las protestas en la Universidad Iberoamericana contra Peña Nieto, el apoyo a López Obrador en el Instituto de Estudios Superiores Tecnológicos de Monterrey (el Tec), o la proclividad hacia el candidato de la izquierda en universidades como la Anáhuac o el ITAM (que en 2006 fueron anti-López Obrador), las encuestas de Reforma –periódico más proclive a apoyar al PAN– reflejan un cambio importante en las preferencias universitarias”.
Por otro lado, cabe señalar que durante los últimos días se llevaron a cabo simulacros electorales abiertos a la comunicad universitaria y académica en la UNAM y en El Colegio de México con resultados similares. El ejercicio llamado Simulacro Electoral de la UNAM celebrado el 17 de mayo reveló que Andrés Manuel López Obrador tiene 85.61 por ciento de la preferencia de la UNAM, Enrique Peña Nieto 5.19 por ciento, Gabriel Quadri 4.87 por ciento y Josefina Vázquez Mota 4.33 por ciento. Mientras tanto, en El Colegio de México el pasado jueves 24 de los corrientes se realizó un simulacro electoral para conocer las preferencias en las urnas de los cerca de mil integrantes que conforman el Colmex. En el ejercicio participaron 646 alumnos, académicos e integrantes del sindicato; el primer sitio fue para López Obrador con 80.34 por ciento de los votos, seguido de la contendiente panista, Josefina Vázquez Mota, con 7.12 por ciento; el tercer lugar lo ocupó el priísta Enrique Peña Nieto, con 5.42 por ciento, y el aliancista Gabriel Quadri con 1 por ciento.
Pese a que se trata de ejercicios limitados, los resultados demuestran nuevamente la contradicción existente con las encuestas levantadas por empresas especializadas en hogares y los ejercicios entre los universitarios, a quienes pudiéramos denominar como los mexicanos mejor informados.
De lo anterior se puede desprender la hipótesis siguiente: la gente que conforma su opinión sobre las propuestas de los candidatos presidenciales a través del estudio y el análisis crítico y objetivo tiene mayoritariamente preferencia por la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, mientras quienes norman sus puntos de vista a través de la información que reciben de los medios de comunicación masiva, principalmente la televisión y la radio, y responden a las estrategias de mercadotecnia y propaganda de estos medios, otorgan sus preferencias electorales mayoritariamente a favor del candidato del PRI-PVEM, Enrique Peña Nieto.
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