El director del proyecto es egresado de Ciencias de la Comunicación de la UNLA Lizbeth Pineda Alvarado Un lugar emblemático para el rock mexicano
El director del proyecto es egresado de Ciencias de la Comunicación de la UNLA
Lizbeth Pineda Alvarado
Un lugar emblemático para el rock mexicano donde por más de 30 años han convergido personas de todos los estratos sociales, es el Tianguis Cultural El Chopo, punto de encuentro para la tolerancia y tema medular del cortometraje documental El Chopo Sangrante, de Alberto Zúñiga Rodríguez, proyectado este fin de semana en un circuito cerrado en el complejo Cinépolis Centro.
Cuando el santuario del arte urbano fue escenario para la presentación de la banda local Durazno Sangrante comenzó la historia del relato audiovisual con duración de 30 minutos, transformado hoy en un homenaje a este espacio público de la ciudad de México fundado por los hermanos Jorge y Antonio Pantoja, invitados especiales a la primicia.
Un recorrido testimonial en voces de íconos del rock como Alfonso André (Caifanes), Lino Nava (La Lupita) y Tony Méndez (Kerigma) sustentan la tradición del Chopo como plataforma obligada de las nuevas ofertas sonoras para públicos de todas las edades y con gustos heterogéneos. Ahí llegaron un día los integrantes de Durazno Sangrante para difundir su oferta musical: Hérico Irons Days, Lyan Luchowsky y Raúl Reco, quienes narran su experiencia de manera paralela.
Pero el título de El Chopo Sangrante reúne además una connotación histórica debido a que el Tianguis Cultural El Chopo “ha sufrido muchos intentos de censura para terminar con este espacio, por eso hay algo visceral y rojo que corre en su historia”, argumentó el realizador egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Latina de América (UNLA), posgraduado en Producción Audiovisual con especialidad en Dirección y Producción de Cine en la Universidad Complutense de Madrid, amante del rock y del séptimo arte.
Su propuesta estética en blanco y negro fue grabada con una steadycam en formato original mini-dv, financiada por su productora Sinestesia, exhibida en DVD y con fotografía digital elaborada por Enrique Villegas Gómez. Pretende narrar una buena historia, insistió el realizador, sin privilegiar la calidad del lenguaje audiovisual, mismo que al ser juzgado por el espectador cuestiona la ausencia del colorido y viveza que resalta al recorrer los múltiples pasajes del tianguis.
“La cámara siempre se mueve, así es el rock and rol con mucho movimiento, fuerza y espíritu, es una forma de vida para quienes lo hacen y todo el tiempo están moviéndose con muchas ganas. Quiero que se vea casero y que tengo mal pulso”.
Como producto audiovisual, El Chopo Sangrante es una propuesta alternativa bien recibida para la comunidad fundadora de este espacio “porque ha corrido mucha tinta e imágenes sobre El Chopo, pero este documental es algo que expresa mucho lo que realmente es El Chopo, siento que se fueron a fondo”, evaluó Jorge Pantoja. Sin embargo, la propuesta queda abierta e incita a indagar más peculiaridades del lugar, su historia, sus personajes.
Alberto Zúñiga anunció que el trabajo cuya realización se llevó un año y medio, ya está inscrito en varios festivales nacionales y extranjeros y, como parte de sus próximos proyectos a realizar, vislumbra un largometraje documental sobre el archivo fotográfico de Tomás Montero que reúne a más de 40 mil imágenes. Tampoco descarta hacer un filme de ficción.