Movimientos sociales obligarán a partidos a cambiar sus dinámicas de organización
Se han convertido en “anacronismos de la vida pública”: Ramírez Bedolla Organizaciones ciudadanas deben hacer trabajo ideológico, pero también territorial, dice Carlos F. Márquez

Marcha del movimiento #YoSoy132 en Morelia en contra del candidato presidencial priísta, Enrique Peña Nieto Foto: Iván Sánchez
Se han convertido en “anacronismos de la vida pública”: Ramírez Bedolla
Organizaciones ciudadanas deben hacer trabajo ideológico, pero también territorial, dice
Carlos F. Márquez
El surgimiento de movimientos sociales como #YoSoy132 o de asociaciones civiles que reclamaron una participación más activa en el presente proceso electoral, ya sea desde una perspectiva apartidista o en apoyo a un candidato sin ceñirse a la militancia en institutos políticos, independientemente del resultado del primero de julio en las urnas, plantea a los partidos políticos el reto de cambiar sus dinámicas de organización, pues estos se han convertido en “anacronismos de la vida pública”, aseveró Alfredo Ramírez Bedolla, dirigente municipal del PRD en Morelia.
Julio Moguel Viveros, coordinador nacional de la organización Encuentro, que desde la izquierda ha aglutinado a diversos sectores como el académico y empresarial, así como perfiles ideológicos diversos para hacer un trabajo programático, afirma que la irrupción del movimiento de universitarios no sólo dio un vuelco a la dinámica de las campañas presidenciales, sino que tiene un impacto de más largo aliento, pues duda que exista “la posibilidad de crear una organización con éxito del tipo partidario tradicional después de #YoSoy132 que aparece como una forma organizativa nueva sin los liderazgos tradicionales, que se maneja con un sistema más horizontal. Si una organización tradicional como el PRD se puede mantener viva ante eso, la CTM también se mantendrá viva y la CNC, pero el país ya es distinto”.
Encuentro, #YoSoy132, Honestidad Valiente y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) son organizaciones que, a decir de Moguel, aportan elementos para suponer que se puede caminar por otra ruta; “los que tienen problemas para caminar en esa ruta de organización e inscribirse en ella son los partidos políticos con sus estructuras anquilosadas”, subrayó.
Alfredo Ramírez, quien además participa en Morena y Encuentro, asegura que la sociedad organizada oxigenó al proceso electoral y las propias candidaturas “porque las estructuras partidarias a veces son muy restringidas e institucionalmente constreñidas. No todos los ciudadanos quieren participar dentro de una institución partidista, pero sí en movimientos que lleven a la transformación del país y que por lo menos les permitan levantar la voz. Si los partidos políticos no se oxigenan con nuevas formas de hacer política, se atrofian”.
Aunque núcleos sociales como los ya referidos sirven como catalizadores del interés ciudadano hacia una candidatura y aglutinan a votantes indecisos, Ramírez y Moguel coinciden en que su potencial va más allá de lo que puedan hacer en las urnas o en la defensa del voto, pues al no ser su interés primario obtener un puesto en la administración entrante, su meta debe ser acompañar al ejercicio de gobierno y hacerlo viable dándole la legitimidad de la participación ciudadana.
El coordinador nacional de Encuentro reconoce que para las organizaciones sociales que se formaron con el objetivo primordial de impulsar la candidatura de Andrés Manuel López Obrador el reto mayor podría venir con un eventual triunfo del abanderado de la izquierda, pues la perspectiva de ser gobierno plantearía un escenario complejo para estos núcleos sociales y cómo ejemplo de ello se refiere al proceso que vivió Egipto, donde lo más difícil será lograr el equilibrio de fuerzas que confluyen en la gran coalición que ganó la presidencia.
Ramírez Bedolla se dice confiado en que las agrupaciones sociales no caerán en las mismas disputas que han hecho que los partidos políticos pierdan credibilidad ante la ciudadanía. Al respecto, abundó: “las organizaciones ciudadanas en el ámbito político y social tienen que cuidarse, tienen que estarse regenerando, reinventando, participar en asuntos programáticos y de trabajo ideológico, pero también hacer labor territorial; es decir, ¿qué atrofia a los partidos políticos?: la grilla, la disputa por los espacios de poder. Cuando lo importante ya no es transformar las condiciones en que vives, el entorno social y del país, sino obtener la plurinominal, se acabó el asunto”.
Contar con una base política al margen de las estructuras partidistas, asegura Moguel, representaría allanar el camino para consolidar la democracia participativa; en ese sentido, valoró que Encuentro tenga representatividad en 24 entidades y en 14 de ellas cuentan ya con una plataforma política y programática acorde con las necesidades regionales.
Además, agregó Ramírez Bedolla, las organizaciones sociales podrían empujar las consultas y plebiscitos para que los grandes temas de discusión y las acciones fundamentales de gobierno vayan encaminadas a la transformación del país sobre la base de amplios consensos ciudadanos; para ejemplificar, Moguel señaló que Encuentro podría generar una agenda de temas de opinión pública y de debate permanente con la participación multisectorial y de diversidad ideológica.
Procesos electorales y sociales como los que se han vivido en Paraguay y Honduras, subraya Moguel, han demostrado desde mucho antes que sin organización social, popular y sectorial la izquierda no puede gobernar, por mucho que se gane en las urnas.
Moguel y Ramírez coinciden en que para construir la posibilidad de un gobierno, ante la complejidad de la sociedad actual, no es suficiente con ganar la elección, pues el gran reto es lograr “la gobernanza” una vez instalados en la Presidencia.
Alfredo Ramírez señala que “todos los michoacanos conocíamos a Fausto Vallejo como un político de muchos años, con gran experiencia, que hizo una maestría en París y que fue regidor a los 21 años; resultó que ganó la elección, pero en el ejercicio de gobierno vemos que trae una gran complicación para lograr la gobernanza en el estado porque no tienen las organizaciones sociales, de intelectuales, académicos, jóvenes y profesionistas que les permita generar nuevas dinámicas de ejercer el poder, están ejerciéndolo a la vieja usanza. Vallejo ya demostró que la vieja política del PRI no da gobernabilidad”.