Aprendizaje electoral: presente que proyecta futuro

Juan Manuel Velázquez Ramírez Las elecciones y la emisión de un voto no son un fin en sí mismo. Hay que considerarles más bien

Juan Manuel Velázquez Ramírez

Las elecciones y la emisión de un voto no son un fin en sí mismo. Hay que considerarles más bien como un primer nivel de aprendizaje ciudadano. ¿Qué enseñanzas podemos recuperar de esta coyuntura que está por cerrarse? Mencionemos solamente algunas de ellas.

Aprendimos que, en las condiciones actuales, la realización de elecciones es una necesidad fundamental e indispensable para las clases y grupos dominantes en México, en la medida que éstas les permiten legitimar históricamente su régimen de dominación, sus políticas neoliberales, sus instituciones (partidos, gobierno, Congreso, organismos electorales y medios de comunicación) y mantener sus privilegios. Eso permite entender la cantidad enorme de recursos económicos y mediáticos invertidos para construir una imagen que sigue buscando asociar e igualar elecciones y voto con democracia.

Aprendimos que las elecciones son sin duda un campo de aguda disputa política, donde cada uno de los partidos y candidatos actuaron como verdaderos agentes en lucha por acumular el mayor poder posible. Éstos llegaron, cada cual, con un capital político acumulado producto de su trayectoria de participación previa, que buscaron incrementar mediante estrategias y prácticas propagandísticas, uso de diferentes medios y recursos, y el establecimiento de determinadas alianzas con personajes y grupos afines.

Fue así que aprendimos que el uso de una mirada crítica permite apreciar que las elecciones son una oportunidad excepcional para identificar los diferentes intereses de clase que cada candidato representó. Bastó ver sus diferentes expresiones discursivas objetivados en espots, discursos de campaña, declaraciones, posturas en debate y material propagandístico. En cada una de estas modalidades quedaron plasmadas posturas políticas sobre seguridad, recursos naturales, economía, empleo, salario y políticas, por ejemplo.

Asimismo, aprendimos que las elecciones son procesos que resaltan la igualdad formal ciudadana, pero ocultan que los participantes se involucran en ellas desde posiciones de clase y grupo estructuralmente desiguales. Pues no es lo mismo ser un ciudadano pobre que vota en una casilla ubicada en una colonia marginal, indiferente a candidatos y partidos, o con una esperanza de que las cosas cambien en su vida, que un ciudadano rico que emite su sufragio en su coto privado favoreciendo al candidato que le permita mantener sus privilegios.

Además, aprendimos que las elecciones son vitales para los medios masivos de comunicación. Las empresas mediáticas que cotidianamente compiten por el rating y las ganancias, al final se alían para apoyar al mismo candidato. Son capaces de hacer acuerdos ocultos con tal de favorecer en imagen a quien les puede respetar sus intereses e incrementar sus ganancias a través de prebendas y concesiones. Incluso pueden montar una provocación para televisivamente presentar como víctima a unos de sus voceros, en el que se deposita la personificación misma de la libertad de expresión.

Sin embargo, también aprendimos que no todos los votos serán iguales. El voto será diferenciado. Hoy habrá votos comprados por una despensa, una recarga de celular o a cambio de recibir  15 pesos; votos fingidos, resultado de un cambio clandestino de boletas previamente marcadas; votos coaccionados mediante la amenaza de pérdida de empleo o bloqueo en la posibilidad de ascenso en el trabajo; votos desinformados, producto de la falta de objetividad, significatividad y validez de la información de los medios masivos; votos persuadidos, producto del bombardeo de información a favor de algunos candidatos y en contra de otro; votos tradicionales, que repetirán la rutina naturalizada de voto por determinado partido o candidato; votos duros producto de una identificación tradicional, a ultranza e irreflexiva con determinada opción política; votos fluctuantes, provenientes de militantes de un partido que votarán por el candidato de otra organización partidista; votos de castigo y de hartazgo, de ciudadanos que optarán por determinada alternativa, ante el desencanto generado por otra a la que antes se le brindo la confianza; votos indecisos, que pueden ser para uno u otro partido o candidato, y que se deciden en el último momento.

También aprendimos en estas elecciones sobre la fragilidad que muestran los grupos de poder cuando jóvenes universitarios rompen la lógica electoral con acciones callejeras de movilización, y no sólo cuestionan al candidato fabricado como triunfador anticipado, sino que además denuncian el carácter antidemocrático de los propios medios encargados de endiosarlo, ponen en evidencia su manipulación informativa y hasta pronostican que “sí hay imposición, hay revolución”. Son jóvenes que desde las elecciones, campo privilegiado de acción de los poderosos, cuestionan prácticamente todas las instituciones de dominación, y casi tocan el cielo con sus manos.

Aprendimos en estas elecciones que es posible creer en una forma de votar diferente: un voto reflexivo, crítico, de esperanza realista, que vaya creando otra gramática de participación política. A pesar de todo, seguimos creyendo que estos aprendizajes apenas se están configurando como nuevos dispositivos estructurados y estructurantes de otras formas de imaginar, pensar, creer, sentir y vivir este país. La tarea aún está inconclusa. Este domingo es necesario ser aprobados en la materia de política en las urnas, emitiendo un voto crítico, reflexivo, que extienda el presente y aproxime el futuro.

Otros aprendizajes vendrán después de este primero de julio. Nuevas tareas nos encargará la historia. Es necesario prepararse para cumplirlas pensando en el interés público, el de todos. Por eso decimos que las elecciones no son el fin, sino el principio de otras emergencias que serán bienvenidas, porque después de estar en las calles y transitar por las urnas de manera reflexiva y colectiva, mañana, después, ya nadie podrá ser la misma persona.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

La Jornada
La Jornada
siguenos en:

© Copyright 2013 La Jornada Michoacán. Todos los derechos reservados