“El gobierno nos impone aulas provisionales, ¿por qué no impone la ley?”: disidentes
Si ocupa un año para atreverse a reconstruir la escuela, un año esperamos, advierten Pese a su negativa, ayer arrancó la construcción de dos

Construcción de aulas provisionales en La Injertada Foto: Ignacio Juárez
Si ocupa un año para atreverse a reconstruir la escuela, un año esperamos, advierten
Pese a su negativa, ayer arrancó la construcción de dos salones en la comunidad de La Injertada
Eduardo Ferrer
Nueva Jerusalén, municipio de Turicato, 29 de agosto.-Si tiene que pasar un año para que el gobierno del estado “se atreva” a reconstruir las aulas donde se impartía educación laica en esta comunidad religiosa “un año nos esperaremos”, fue el acuerdo al que llegaron los disidentes desde la noche del martes, horas antes de que una comisión de ellos viajara a Morelia para entrevistarse con el secretario de Gobierno, Jesús Reyna García, a quien le refrendaron su negativa.
Afirman que la construcción de aulas provisionales en La Injertada, en Caramicuas o en Puruarán es “una imposición” del encargado de la política interior. “Y si de imponer se trata, ¿por qué no imponen el Estado de derecho?”, cuestionan los habitantes de la Nueva Jerusalén identificados fuera de esta comunidad comodisidentesolaicosy llamados turulatospor los seguidores del autonombradoobispoMartín de Tours.
Pese a la resistencia de los directamente involucrados, este miércoles comenzó la construcción de dos aulas provisionales en la escuela José María Morelos de La Injertada, comunidad ubicada a unos tres kilómetros de La Ermita.
Hay dos caminos para llegar al lugar: uno, el más corto, es prácticamente inaccesible y cruza un riachuelo; el otro requiere bajar a la carretera que va a la cabecera municipal, subir al cerro a través de un camino de terracería y cruzar un par de ranchos. El traslado implica casi 15 minutos en automóvil.
La escuela primaria consta de dos planteles –pequeños, sucios y que hasta lucen abandonados- y una cancha de basquetbol. En medio hay un árbol. La medida total del terreno, según los cálculos de losdisidentes, es de poco más de una hectárea. Ahí se delimitó ya el área dónde se erigirán dos aulas provisionales. Siete albañiles limpiaban hoy el terreno a marchas forzadas.
Loslaicosestán decididos a no tomar la alternativa que les ofrece el gobierno de Michoacán. Argumentos tienen muchos: consideran que se trata de una estrategia para que la escuela destruida por los tradicionales pierda la clave oficial que se le otorgó desde 2007, durante el sexenio de Lázaro Cárdenas Batel. Les preocupa también que durante el traslado, con todo y que éste correría a cargo de la administración estatal, sus niños puedan ser víctimas de represalias por parte de los seguidores deMartín de Tours.Ellos tienen hijos en la escuela de La Injertada.
E insisten: “el gobierno tiene que hacer valer la ley y el Estado de derecho. De lo contrario, al rato se dirá que la escuela a donde van nuestros hijos está en La Injertada, municipio de Turicato, estado de la Nueva Jerusalén”.